| Ivonne González abandona la prisión acompañada de un familiar |
La
Audiencia de Las Palmas ha revocado la prisión preventiva que
pesaba desde 2010 sobre una de las acusadas del caso kárate, la
monitora Ivonne González Herrera, al considerar que no hay riesgo de fuga ni
de que pueda desvirtuar la prueba que queda por practicar o vuelva a
recaer en el mismo delito.
González Herrera abandonó ayer la prisión de
Juan Grande tras diecinueve sesiones de juicio, en
las que han declarado 57 testigos, entre ellos, varios alumnos de la academia
de artes marciales de Fernando Torres Baena, el principal imputado, que la
señalan como una de las personas con las que mantuvieron relaciones
sexuales siendo menores de edad.
El Presidente de la Sección Sexta de la Audiencia, Emilio Moya, avanzó a las partes esta decisión de viva voz durante el transcurso
de la vista celebrada ayer, en un paso que ni la propia defensa de
González Herrera esperaba, según ha reconocido a la salida del tribunal su
letrado, Sergio Armario.
Poco después, la sala ha difundido un escueto auto
de una página en la que argumenta que las razones que avalaban su
internamiento preventivo "han decaído", por lo que Ivonne González fue puesta en libertad provisional, sin perjuicio de lo
que se determine finalmente en la sentencia.
El Fiscal del caso, Pedro Gimeno, que no ha querido valorar
de momento esa decisión, pide para Ivonne González Herrera una pena de
146 años de reclusión por 19 delitos de abuso sexual y cuatro de
corrupción de menores. La acusación particular, que representa a la mayoría de
las víctimas, solicita para ella 150 años y seis meses de cárcel.
En prisión
continúan Fernando Torres Baena y su mujer, María José González Peña, mientras
que el cuarto imputado en este procedimiento, el también monitor Juan Luis
Benítez Cárdenes, disfruta desde hace meses de libertad provisional.
Sergio Armario, muy emocionado por el éxito logrado después
de trabajar tres años y medio en la defensa de González Herrera junto a su
compañero Octavio Quintana, ha explicado que siempre ha considerado a su
defendida como una víctima más del principal acusado, Fernando
Torres Baena. También ha señalado que es posible que a partir de ahora estudie
el cambio de estrategia en la defensa de Ivonne González en relación al
principal imputado.
Así mismo, Armario ha recordado que su defendida en estos
años siempre ha mantenido "total silencio" sobre el caso,
aconsejada por sus abogados, para que exponga lo que se ha conseguido acreditar
en la sala en su alegato final. El letrado sostiene que Ivonne González
pertenecía a una de las distintas "familias" que se fueron formando
en torno al gimnasio de Torres Baena durante veinte años y entiende que la sala
ha empezado a comprenderlo de este modo con su decisión de ayer. La acusada
Ivonne González, tras conocer su puesta en libertad rompió a llorar
y al final de la sesión se abrazó a la también imputada María José González.
En la vista celebrada ayer, otros cuatro testigos han
relatado al tribunal los abusos sexuales de los que fueron objeto durante su
paso por la academia de Torres Baena.
Uno de ellos, el testigo número 57, ha explicado cómo poco a
poco fue introducido por Torres Baena en su círculo y cómo éste le obligó en su
chalé de Playa de Vargas a distintas prácticas sexuales cuando tenía entre 11 y
12 años, bajo la promesa, de que si accedía le dejaría mantener
relaciones sexuales con su primera mujer.
El testigo número 57 ha dicho que Torres Baena dio clases de
kárate en su colegio, del que ha asegurado que consiguió que le
expulsaran para no tener que volverlo a ver.
Otra testigo, la número 58, ha afirmado que perdió
la virginidad a los 13 años con Torres Baena y que éste le pidió que se casara
con ella cuando tenía entre 14 y 15 años. También ha dicho que su primera mujer
tenía miedo de que se supiera que mantenía relaciones sexuales con menores.
Esta testigo ha indicado que Torres Baena decía que el sexo servía para
lograr la felicidad y para estar "todos felices y más unidos".