La lucha contra la plaga de Tuta Absoluta, o polilla del tomate, se desarrollará gracias al uso, entre otros elementos, de depredadores naturales de este organismo que se introdujo en Gran Canaria ante la falta de los correctos controles fitosanitarios, y que ha puesto en peligro la cosecha tomatera en el Sureste de la isla. El Presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez, junto al Consejero de Arquitectura y Vivienda, Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas, Demetrio Suárez, visitó ayer, en el Polígono Agropecuario de Los Corralillos, los laboratorios de Koppert Canarias, una empresa de capital mixto, de la que el Cabildo es propietario en un 49%, donde se investigan fórmulas que erradiquen, a través del empleo de medios tradicionales y agentes biológicos, la plaga.
Pérez explicó que desde la institución insular se ha puesto en marcha una campaña para intentar paralizar la expansión de la polilla, que se centra en atacarla limpiando los exteriores de los invernaderos y que, ahora, se complementa con el desarrollo de agentes biológicos que consigan "comerse", de las matas del tomate, esta polilla, cuya zona de expansión se ha centrado en Agüimes e Ingenio, pero que también afecta a San Bartolomé de Tirajana.
El Presidente de la corporación insular resaltó que Koppert Canarias "adapta insectos y organismos para luchar contra las plagas" y que, una vez en los laboratorios se consigue este fin, se propone "asesoramiento a los productores y a los agricultores". Asimismo se felicitó por el control de la mosca blanca en La Aldea San Nicolás, enclave que no se ha visto afectado por la Tuta Absoluta.
El Gerente de Koppert Canarias, Rafael Alonso, destacó que estos depredadores naturales forman parte de un plan de acción más amplio que incluye otras medidas, como el uso de elementos químicos. Sin embargo, indicó que "se ha dado un paso muy amplio" con estas nuevas técnicas, que incluso ahorran dinero a los agricultores.
Uno de los ejemplos es la cría de abejorros para la polinización en el interior de los invernaderos, que ha permitido reducir de forma sustancial las inversiones, "así como el control del uso de productos químicos más agresivos", señaló.