20 de noviembre de 2011

Opinión: "El puerto y el 'glamour' de los yates"

Domingo, 20 de noviembre.

Javier Sánchez-Simón*
Conozco a mucha gente que admiran lo lujoso, la riqueza de los demás, cuando no en la propia. Afortunadamente, también conozco a otros a quienes admiro, que se desviven por los demás, que tratan de ayudar a los vulnerables. Dicho ésto, que no deja de ser una reflexión muy limitada, me refiero al anuncio de fortalecer el tráfico de megayates en el Puerto de la Luz, creyendo que efectivamente va a ser una fuente de riqueza, sin que se haya evaluado todo el coste de la operación, y los resultados de la misma.
El planteamiento debe ser el siguiente: la explanada de enfrente a la Cruz Roja se convertiría en un varadero para grandes yates, Armas se trasladaría a la Esfinge y el combustible a Arinaga. Todo cuadra. Evidentemente, eso es posible, ya que si el hombre fue a la Luna y existen cohetes espaciales, cómo no conseguir la imagen glamorosa de los grandes barcos en la bahía en su migración obligatoria entre el Mediterráneo y el Mar Caribe. Pues bien, empezamos por lo último. Cuando estudié este tema, resulta que me encontré que son muy pocos los barcos que hacen esta travesía navegando, ya que se suele utilizar un trasporte marítimo a través de barcos que tiene una estiba por inmersión, es decir que se hunden para que entren los yates y se llevan hasta treinta de éstos de cada vez. Solamente los supermegayates realizan esta travesía, y alguna vez aparecen por la Luz para reparar, pero ningún broker se ha interesado por tener una base de reparación en la Luz. Se reparan, pero normalmente a flote, sin varada, y si lo hacen, son tan grandes que lo efectúan directamente en astilleros. O sea, que sin clientes concretos, el proyecto no deja de ser un sueño.
Pero cuando hay una oferta, es porque hay una petición, y claro que la hay. Se trata de crear un taller ambulante para barcos pequeños y medianos, los que tenemos ahora, en el interior del muelle comercial, es decir, lijar barcos, pintarlos, etc., enfrente de la Base Logística de la Ayuda Humanitaria, al lado del Centro Comercial El Muelle y en la mejor de las vistas del área de cruceros. Sin olvidar que el Puerto de la Luz tiene exclusivamente dos canales de navegación, el de la Esfinge, todavía sin operaciones, y el comprendido entre la Punta del Reina Sofía y la costa.
No se trata de que los barcos pequeños y medianos se queden prácticamente en la entrada, en el actual muelle deportivo, sino hasta el fondo, donde hoy está Armas, donde convivirían los barcos pequeños que tienen un gran movimiento y los grandes que son los que aportan negocio y mano de obra. Esta decisión haría bajar al Puerto muchos escalones en materia de seguridad náutica. El paso del tráfico interinsular a la Esfinge, no deja de tener su aquél. El Puerto carece de una base de tráfico interinsular digna, entre otras cosas, por los lógicos cambios en las estrategias de los navieros. Recordemos, por ejemplo, el desarrollo del Jet Foil, que tuvo una estación marítima y que después fue abandonada.
En la Esfinge, sobre el papel, todo cabe a priori, pero cuando se profundiza, la cosa cambia. Cuando impulsé la evaluación de la obra por el Laboratorio Oficial de Puertos, las conclusiones fueron tajantes, son numerosos los días del año en los que no se puede llevar a cabo actividades con barcos como los que usa ahora Armas o Fred Olsen, por la agitación del agua interior en la misma, salvo, que se haga una obra, no de quince millones de euros, sino de cuantía indeterminada, y probablemente de más de doscientos millones.
Con esa afirmación, uno se pregunta, la descartamos o la hacemos. Yo en su día, dije, la estudiamos. Y así lo hicimos, y los resultados fueron claros. Si se emplea para reparación a flote, que ocupa muchísima mano de obra, y para la descarga de combustible de las nuevas concesiones, la Autoridad Portuaria se ahorra dinero, genera riqueza, porque permite que los privados trabajen, y conseguimos por consiguiente ahorrar costes para el Puerto.
La agitación interior de las aguas en el estado actual, bueno si se quita el cajón que se hundió trágicamente, permite con plena seguridad las operaciones de combustible y no las de pasajeros y en absoluto la de carga rodante, por lo que las conclusiones fueron claras. No se trata de soluciones caprichosas, sino lógicas y motivadas, eficientes, baratas y permisivas para la generación de actividad económica. Podría escribir mucho más, y probablemente lo haré. Pero el anuncio comentado, salvo que se trate de un signo de adoración al glamour o en el interés desaforado en invertir en lo inútil, es, en mi opinión, una barbaridad.
Finalmente Arinaga. No es lo mismo el tráfico de graneles para el suministro de la central de Juan Grande, sea gas, o sea fuel, o lo que sea. O la logística del asfalto o de fuel para África, que tiene un tráfico continuo pero limitado y que no afecta a los alrededores del Puerto y que tiene un impacto medioambiental equis, no quiero desviar la atención, con el bunkering en ese puerto, que no se puede dar por razones de espacio, de aguas, de abrigo y de costes. Plantear esto es una alucinación. Además, no creo que se haya pensado que la noticia le habrá sentado como un tiro a los inversores en las nuevas plantas de suministro de combustible en el Puerto de la Luz, que a ver cómo reaccionan. Son más de ciento sesenta millones de inversión privada que quedarían perjudicadas y eso si que crean empleo. No alcanzo a entender que en el año 2011, con una crisis brutal, se pueda actuar de manera tan frívola en la gestión del gasto público.
*Javier Sánchez-Simón fue Presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas.