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| Mario Draghi y Angela Merkel, en una imagen de archivo |
Roque Aguayro
Mario Draghi, Angela Merkel, Christine Lagarde y tantos otros, no han dudado en afirmar una y otra vez que España está haciendo muy bien los deberes, que avanza por la senda de los ajustes, los recortes, las privatizaciones, la entrega de la democracia a los mercados..., de una manera adecuada, de la forma que mejor les conviene...
Rajoy se ufana, una y otra vez, en afirmar que ha cumplido con sus deberes y que, a pesar de su traición a los electores, tiene la conciencia tranquila. Es más, anuncia de nuevo brotes verdes y señala que España está mejorando, olvidándose de los miles de ciudadanos que están sufriendo cada día el desempleo, las carencias sanitarias, la falta de recursos económicos para alimentarse y sacar adelante a su familia...
Y cita, con todo el descaro del mundo, a la reforma laboral como un ejemplo de trabajo bien hecho. Pero los datos son tozudos: después de un año en vigor, el desempleo ha aumentado en un 13% (un total de 850.000 personas más han sido despedidas) y los despidos baratos en un 49%. La celebración del aniversario de esta reforma ha supuesto la constatación de que se declaró desde el primer instante un ataque frontal a los trabajadores y trabajadoras de este país. De que la cifra de personas desempleadas ronda ya los seis millones y el porcentaje total de media en España supera el 26% (en algunas comunidades se llega al 40%). De que las rebajas salariales, la precariedad laboral, la anulación de los convenios colectivos... están a la orden del día.
La contratación ha caído, la ocupación ha bajado y el desempleo ha aumentado considerablemente, para confirmarnos que la reforma laboral no pretendía sino aprovecharse de las circunstancias para quebrar las conquistas sociales y laborales alcanzadas durante décadas de lucha.
No se ha propiciado un nuevo modelo económico, se han obviado las políticas activas de empleo, se han derivado las colocaciones hacia agencias privadas, el desempleo juvenil no deja de aumentar..., pero Mariano Rajoy se siente contento de haber cumplido... con los que le dan las órdenes.
Roque Aguayro hace una llamada a no bajar la guardia. Hace una llamada a la tarea colectiva de los ciudadanos y los sindicatos para blindar el Estado social y los derechos de los trabajadores frente a los ataques que quedan por venir y frente a la resignación de aceptar los daños causados.
