25 de abril de 2013

Opinión: "Democracia actual: fraude a los ciudadanos"

Jueves, 25 de abril.

Fernando T. Romero*
Las consecuencias de la actual crisis económica siguen avanzando en profundidad y dramatismo y afectan, cada vez más, a mayores sectores de la población. A pesar de tantos “brotes verdes” anunciados desde hace ya algunos años, lo cierto es que la luz al final del túnel todavía no se percibe.
Por ello, a distintos sectores de la sociedad, cada vez más conscientes y mayoritarios, además de perjudicados, no les queda otra opción que expresar públicamente su disconformidad, ya sea en los distintos medios de comunicación o en las mismas calles, multiplicándose progresivamente los actos de protesta en las principales ciudades del país.
Es la reacción lógica y comprensible de los ciudadanos de un estado democrático ante el abuso, acoso y pérdida progresiva de derechos, que han supuesto muchas de las decisiones tomadas en los últimos tiempos por las autoridades políticas (gobiernos de turno del PSOE y del PP).
Sin embargo, ante las protestas, el término “antisistema” es proclamado y utilizado por muchos políticos y periodistas como sinónimo de violento y antidemocrático para referirse a los miles de manifestantes pacíficos que proliferan en la actualidad por la geografía nacional.
¿Acaso manifestarse no es un derecho de los ciudadanos en una democracia? ¿Por qué no se preguntan estos políticos y periodistas por las razones de tanto descontento social?
¿Es normal en una democracia que un partido político acceda al poder blandiendo y defendiendo un programa determinado y, al día siguiente de alcanzar el poder, lo tire a la basura y decida hacer justo lo contrario de lo que había propuesto a los ciudadanos? ¿No se llama a eso fraude electoral, fraude a la democracia? ¿No constituye dicho comportamiento un acto antisistema?
La reforma laboral (grave pérdida de derechos impuesta a los trabajadores, de un nivel jamás conocido en nuestra democracia), la subida de impuestos, los gravísimos recortes en sanidad, en educación, en los servicios sociales, en los salarios… ¿no constituye todo eso una clara ruptura del sistema social establecido en nuestro país?
¿Quiénes son, entonces, “los antisistema, los violentos y los antidemocráticos”? ¿Los ciudadanos que protestan pacíficamente por recuperar o mantener dicho sistema social o los que han roto el mencionado e incipiente sistema de estado del bienestar que disfrutábamos?
No olvidemos que quien se ha adelantado a violentar el voto de los ciudadanos ha sido el propio Gobierno. El mismo presidente Rajoy lo ha manifestado: no he cumplido el programa electoral, pero he cumplido con mi deber. ¡Vaya concepto de democracia, Sr. Presidente!
Vamos a ver, en democracia, Sr. Rajoy, su deber consiste en aplicar el programa electoral por el que muchos ciudadanos le votaron. Lo conseguirá en un 60%, 70% ó 90%, pero sus decisiones de gobierno deben orientarse al cumplimiento de su programa. No hacerlo o ni siquiera intentarlo se llama engaño, fraude, mentira, traición a los ciudadanos.
Es incorrecto y erróneo en democracia agarrarse sólo a que “hemos sido elegidos”, pues el solo hecho de resultar elegido no lo justifica todo, ni nos da carta blanca para hacer lo que nos plazca: la elección va siempre ligada a un programa, al que el político se compromete públicamente si es elegido.
Ante lo ocurrido en la presente legislatura ¿qué programa electoral presentará el PP en la próxima ocasión? Le sugiero uno muy sencillo, simple, que entiende todo el pueblo y que ya se está aplicando en esta legislatura sin haberse propuesto a los ciudadanos: “cumpliré con mi deber”. ¿Para qué más?
En la actualidad, el Gobierno está utilizando la autoridad, el poder y los recursos del estado, incluida la mayoría parlamentaria, para gobernar contra los ciudadanos. ¿Acaso pretende el Gobierno que los ciudadanos le aplaudan por ello?
Está claro que, en época de crisis, las carencias del sistema democrático de nuestro país se han hecho más palpables y el descontento es evidente ante las enormes injusticias que están sufriendo los ciudadanos. ¿Nos resignamos?
*Fernando T. Romero es miembro de la Mesa de Roque Aguayro.