Martes, 4 de febrero.
Antonio Morales*
María Dolores de Cospedal, la
secretaria general de un partido que nos ha mentido una y otra vez incumpliendo
su programa electoral, anunciando en numerosas ocasiones propuestas distintas a
las que después aprobaba en el Consejo de Ministros o pretendiendo alejarse de
Bárcenas… acaba de afirmar, en una reciente visita a Cataluña, que “las verdades
a medias son la peor mentira, en política”. Y lo dice con el mayor desparpajo y
sin ponerse colorada; como la mejor actriz de reparto, que sabe que está
interpretando una ficción. Lo dice la responsable de un partido que cada vez
que le conviene pone en marcha una campaña para vendernos farsas interesadas
que terminan sabiendo “como la mordedura de algo corrupto”, como lo expresa
Joseph Conrad en “El corazón de las tinieblas”.
Se acercan las elecciones
europeas y desde el gobierno y su aparato de propaganda se han lanzado a
vendernos la gran mentira, envuelta en un optimismo irresponsable, de que ya
hemos salido de la crisis. Se han lanzado a aventar ilusiones electoralistas
despreciando el dolor de millones de ciudadanos a los que el gobierno ha dado
la espalda y sometido a la exclusión social. Nos repiten una y otra vez que “lo
peor ya ha pasado”, que ya hemos dejado atrás las dificultades y que, como nos
acaba de decir Rajoy ante Durao Barroso, “tendremos un mañana colmado de días
azules y soleados”.
Todo va sobre ruedas. Los voceros
del Gobierno no se arrugan cuando se atreven a decirnos que no pueden ser
ciertos los datos sobre el paro y la pobreza. Que si fuera así habría un
estallido social. Que el porcentaje de parados y de pobres es mucho más bajo
porque, en realidad, la mayoría está inmersa en el mercado negro y la economía
sumergida. Obvian las redes familiares, los servicios sociales municipales y el
trabajo de las oenegés. Y el miedo paralizante que se puede transformar en
rabia en cualquier momento, con resultados impredecibles.
Y van más allá. El Presidente
español se va a ver al “jefe del mundo libre”, para ser ungido por él. Y el
emperador acabó alabando “el gran liderazgo” de un presidente al que se le
desmorona el partido con fuga de votos y de militantes cualificados, al que
envuelve la corrupción, los silencios, los engaños y los fracasos… y nos lo
venden como un gran éxito. Nos presentaron como un gran triunfo una visita que
solo sirvió para hacer ver que en España todo está en venta y muy barato y para
prometer al gran vigía de Occidente que se modificaría la Ley Orgánica del
Poder Judicial para dejar en papel mojado la justicia universal y liberar así a
EEUU de las responsabilidades por la muerte de Ignacio Ellacuría, José Couso,
operaciones de la CIA, escuchas ilegales y otros.
Los datos macroeconómicos
de estos días, que fluctúan en función de los intereses de los “mercados” y las
campañas propagandísticas, chocan de bruces con los contumaces informes que nos
han mostrado estos días la EPA y organizaciones como Intermón y Save the
Children. Según la Encuesta de Población Activa, España sigue sufriendo una
aparatosa hemorragia de pérdidas de puestos de trabajo. Entre octubre y
diciembre casi doscientas mil personas han perdido su empleo. En los dos últimos
años se han ido al traste más de un millón de puestos de trabajo y el número de
parados ha aumentado en 622.700. El paro vuelve a superar el 26% y la población
activa retrocede hasta el nivel de 2008. La Reforma Laboral, vendida como la
panacea para la creación de empleo, no ha hecho más que aumentar la
precariedad, la inseguridad de los trabajadores y la pérdida de derechos. Y no
hay señales por ningún lado que nos indiquen que se creará empleo. Que se
reducirá la cifra de los casi seis millones de parados. Que habrá una salida
para el 60% de los jóvenes sin ocupación… En fin, que hay un modelo económico
alternativo.
Según un informe de Intermón
Oxfam, (Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica)
España es el segundo país de la UE con un mayor índice de desigualdad, solo
superado por Letonia. Los 20 españoles más ricos poseen una fortuna equivalente
a los nueve millones de personas más pobres. El coeficiente Gini nos dice que
cada vez ganan más los que más tienen en detrimento de los que tienen menos, lo
que se traduce en un aumento radical de la pobreza. En su informe 2.826.000
Razones, Save the Children afirma que 2.500.329 menores (casi el 30%) viven
bajo el umbral de la pobreza; que 2.826.549 niños ( el 33,8%) viven en España
en riesgo de pobreza; que uno de cada tres menores de 18 años se encuentra en
riesgo de exclusión; que estamos a la cola de la UE en inversión en infancia…
Desgraciadamente,
los datos son aún más dramáticos y contundentes. La deuda pública española es
la tercera de Europa que más crece (10.000 millones al mes) mientras hemos
hipotecado el 25% del PIB (casi 250.000 millones de euros) en recuperar el
sector bancario. Que cientos de pymes y autónomos siguen cerrando cada día. Que
los sueldos y las pensiones continúan cayendo. Que se han reducido las
prestaciones a los dependientes y que los presupuestos de los servicios
sociales, la educación y la sanidad han disminuido en más de 20.000 millones.
Que casi dos millones de hogares tienen a todos sus miembros en el paro. Que
casi 700.000 familias no ingresan ninguna cantidad de dinero. Que más de trece
millones de personas se encuentran en la exclusión social y tres millones
padecen pobreza severa. Que la tasa de riesgo de pobreza supera el 21%. Que,
tras Chipre, España es el país europeo que más ha bajado los salarios en 2013.
Que la renta per cápita ha retrocedido 14 años. Que soportamos un 26% de
inflación. Que cuatro millones de ciudadanos padecen pobreza energética. Que el
Foro Económico Mundial nos dice que solo Egipto, Ghana y Venezuela tiene más
desequilibrios en sus cuentas públicas que España. Que el índice del bienestar
familiar se aleja cada año más del promedio europeo… Y mientras esto sucede, más
de 90.000 millones se evaden cada año, el 99% de las empresas del Ibex tienen
fondos en paraísos fiscales y la corrupción se encuentra enraizada en las entrañas
del poder…
Nos mienten diciéndonos que lo
peor ha pasado, pero no nos explican cuántos años tardaremos en volver a andar
lo desandado. Cuánto tiempo seguirán sufriendo millones de personas. Qué
alternativas de desarrollo está planteando el gobierno. Qué modelo económico se
pretende. Cuándo empezaran los bancos a conceder créditos. Qué opciones se
plantean a las exportaciones que eran el no va más y ahora caen en picado. Cómo
se va a remediar el fiasco de la reforma energética.
Por lo pronto los que imponen el
modelo y gobiernan desde fuera (la Comisión, el BCE y el FMI) acaban de señalar
que España deberá seguir manteniendo su “determinación” en materia de ajustes y
de reformas y que se deberán ajustar aún 37.000 millones más. Y piden a los
jueces que sean más flexibles con los despidos para cumplir con los objetivos.
Y demandan que se bajen los salarios. También la OCDE cree que la situación ha
mejorado, pero plantea y exige nuevas reformas y ya se habla de las pensiones,
el salario mínimo, las privatizaciones que quedan y la reducción de los
servicios públicos.
Sin duda, nos queda aún mucho y
malo por llegar. Rajoy solo ha empezado a decir algo acuciado por el periodo
preelectoral. Hasta ahora únicamente han habido displicencias y engaños (“no
habrá copago sanitario”, “no se abaratará el despido”, “no vamos a reducir las
prestaciones de desempleo”, “se garantizará siempre el poder adquisitivo de las
pensiones”, “no se empleará dinero público para sanear a los bancos”, “no se
subirán los impuestos”…). Pero el discurso de la inevitabilidad de las medidas
ha servido también para imponernos un modelo ideológico retrogrado y
neoconservador con la Ley de Seguridad Ciudadana, la Ley del Aborto en ciernes,
la Ley de Racionalización de la Administración Local, la LOMCE, la reforma
judicial, el control de los órganos judiciales, el carpetazo a la justicia
universal…
El déficit democrático se agranda cada
día. Los ciudadanos no se sienten representados. La percepción de que se
gobierna para unos pocos es cada vez mayor. Un amplio sector de la sociedad se
siente abandonado. Se está destruyendo un considerable tejido social
imprescindible para la existencia de la democracia. Desde luego no parece que
lo peor haya pasado. Es la realidad. Dura. Gris. Pero podemos cambiarla. Como
consiguió hacerlo la gente de la marea blanca madrileña o los vecinos de Gamonal.
*Antonio Morales es Alcalde de Agüimes. (www.antoniomorales-blog.com)