![]() |
| Fran Contreras, Director de Marine Armor System |
ABC Canarias
El vehículo oficial del presidente norteamericano Barack Obama es un imponente búnker acorazado con dimensiones de limusina porque su blindaje, FB7, es el mayor del planeta.
El vehículo oficial del presidente norteamericano Barack Obama es un imponente búnker acorazado con dimensiones de limusina porque su blindaje, FB7, es el mayor del planeta.
Por debajo de esta
clasificación extrema, se sitúa el FB6 y lo ofrece la empresa Marine Armor System, que ha patentado en
España un pionero sistema de seguridad y protección para barcos y plataformas petrolíferas
contra los ataques piratas en las costas de África, un riesgo que se ha
recrudecido en países como Guinea.
La empresa, con sede central en Barcelona, e instalada también en
el municipio de Agüimes, recibió hace unos dos años la petición del capitán de un buque, que
hizo escala en el Puerto de Las Palmas, de "amurallar" las instalaciones para preservar la seguridad de su
tripulación ante un posible abordaje pirata.
El cliente solicitó que
adaptaran su sistema de blindaje en el
puente de mando, el espacio más vulnerable y el que más necesidad de
protección requiere, y nuevas medidas de seguridad a bordo.
A partir del prototipo diseñado
para este barco, la compañía, hasta entonces dedicada al blindaje arquitectónico,
se embarcó en el blindaje naval desarrollando una patente de seguridad y
protección que permite activar el
blindaje en cuestión de segundos. Basta con que el capitán active un botón.
Ante un riesgo de ataque los
primeros minutos son críticos. Frente a medidas de defensa rústicas, como sacos
rellenos o hierros detrás de las puertas para frenar las balas, el sistema que
instala la empresa bloquea los accesos al barco y a sus habitáculos interiores
mediante persianas estratégicamente
colocadas y disimuladas, y puertas antibala de alta resistencia, entre
otras medidas. Están preparados para repeler impactos del armamento militar más utilizado por los piratas, como la AK-47 Kalashnikov, la
M16, la M60 o granadas.
Sin contar con que la tripulación
puede refugiarse en ciudadelas con víveres
inaccesibles a los piratas, lo que, además dificulta el secuestro de
rehenes, y que el capitán queda a salvo en un puente de mando acorazado.
Una de las medidas que
recomiendan es la instalación de una pantalla de pre-detonación, que minimiza
en gran medida los daños materiales y personales en caso de ataque con lanzagranadas RPG, muy utilizadas por
los piratas. Estas mallas son un complemento al blindaje, pero no son efectivas
como única medida de protección, advierten.
La inversión en este sistema
de protección oscila entre los 60.000
euros y el millón de euros, en función de lo que precise el propietario,
señalan fuentes de Marine Armor System. Se trata de un coste amortizable si se
tiene en cuenta que las navieras gastan una media de 100.000 euros mensuales en vigilantes de barcos.
En año y medio de dedicación
a este segmento en su sede del Polígono Industrial de Arinaga, han instalado su
sistema de protección en cinco barcos y
una plataforma petrolífera. Cada uno de ellos es "un traje a
medida", explican, y se puede acomodar en el barco sin parar la actividad
del buque allí donde esté.
De hecho, el personal de la
empresa se ha desplazado a Ghana, Mozambique, Tanzania o Nigeria y lo han colocado en alta mar, aunque
la empresa espera que pueda recibir encargos y hacerlo en Gran Canaria durante
las paradas técnicas de buques y plataformas, a medida que la demanda aumente.
