8 de octubre de 2015

Un guante con ADN delata a la encubridora del crimen de Jordi Burón

Jueves, 8 de octubre.

Agentes de la Guardia Civil en el garaje de la vivienda de la Playa
de Arinaga donde fue encontrado el cadáver de Jordi Burón
Canarias7
El juicio por el asesinato de Jordi Burón, que falleció en 2013 cuando dormía en su domicilio de la Playa de Arinaga después de que su novia le clavase un cuchillo en el corazón, se celebrará en las próximas semanas.
La Juez de Instrucción número 2 de Telde, Virginia Peña, ha decretado la apertura de juicio oral en un auto que se ha remitido a las partes.
La principal novedad de este caso es que, según recoge el auto, no sólo se juzgará a la pareja sentimental del fallecido, Arantxa Amoedo, "como acusada por el delito de asesinato" con la circunstancia atenuante de confesión, sino también a Tania Díaz, por un delito de encubrimiento.
La juez ha tomado esta decisión después de que se encontrara en el garaje de la casa, donde se ocultó el cadáver del hombre, un guante con restos de ADN de Díaz, que inició una relación con la principal acusada tras el asesinato. Asimismo, la juez considera que Tania Díaz podría haber tenido conocimiento de que Arantxa Amoedo habría matado a su novio y ocultado el cadáver sin avisar a las autoridades.
La juez del caso fija en el auto una fianza de 250.000 euros a Amoedo para asegurar sus responsabilidades pecuniarias y, si no abona la cantidad, se le embargarán su bienes.
La acusada del asesinato de Jordi Burón en Arinaga se encuentra en prisión provisional desde julio de 2013, mientras que en el caso de Tania Díaz, no se han tomado medidas cautelares.
Entre los hechos justiciables recogidos en el auto, se señala que Arantxa Amoedo decidió acabar con la vida de Jordi Burón porque "sus expectativas no se vieron cumplidas en su relación de pareja, ni económica ni sexualmente, y a pesar de las infidelidades de ella".
Así, el auto indica que "aprovechó que Burón dormía para clavarle certeramente un cuchillo en el corazón, produciéndole un fallo cardíaco agudo que le causó la muerte inmediata sin ninguna oportunidad de defenderse. Con posterioridad, se añade en el auto, la acusada envolvió el cuerpo con plásticos y con un edredón y lo escondió en el garaje del domicilio que compartían en la Playa de Arinaga, donde fue encontrado por la Guardia Civil el 13 de julio tras la confesión voluntaria y espontánea a su padre y hermana".
Igualmente, el auto apunta que en el momento de los hechos, la acusada no sufría ninguna afectación de sus capacidades volitivas ni intelectivas, "pero sí un trastorno mixto de la personalidad límite y disocial, diagnosticado con anterioridad y por el que no se medicaba".