Domingo, 7 de septiembre.
Redacción
El lunes informábamos del atropello a un motorista en la madrugada del pasado domingo en la carretera GC-191, entre Balos y el Cruce de Arinaga, y que se encontraba ingresado en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria en estado crítico.
A este respecto, el periódico La Provincia ampliaba ayer los datos del citado accidente y señala que el afectado fue arrolado por detrás y arrastrado unos 700 metros en los bajos del coche, que terminó chocando con un semáforo en la zona industrial de Arinaga, y volvió a atropellarlo para emprender la huida.
El presunto autor, sin vinculación con la víctima, ha permanecido cuatro días fugado, hasta que este pasado jueves por la noche, cuando el Grupo de Investigación de la Agrupación de Tráfico de la Comandancia de la Guardia Civil de Las Palmas logró localizarlo gracias a la colaboración ciudadana y, especialmente, de la familia del motorista.
En el momento que se produjo el accidente, varias personas alertaron al 112 para informar que un turismo, un Toyota Corolla de color verde metalizado, se había llevado por delante a un motorista que quedó enganchado en los bajos del vehículo y agarrado al tren trasero del tubo de escape.
Pese al impacto, añade La Provincia, el conductor, que carece de carné y cuenta con antecedentes contra la seguridad vial, no se detuvo, sino que arrastró a la víctima unos 700 metros hasta que chocó contra un semáforo a la altura del Hipermercado Bolaños, en la zona industrial de Arinaga.
El ahora investigado dio entonces marcha atrás para huir a toda velocidad, momento en que volvió a pasar por encima del motorista, dejándolo malherido en la calzada.
Tras la atención del personal de varias ambulancias del Servicio de Urgencias Canario (SUC), fue trasladado en estado crítico al Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, donde permanece ingresado a la espera de ser intervenido quirúrgicamente, con las manos quemadas por agarrarse al tuvo de escape, un elemento clave en la investigación, con politraumatismos, costillas rotas y el pulmón e hígado afectados.
Después del accidente, los agentes de la Guardia Civil pusieron en marcha una operación para intentar cazar al conductor fugado, una cooperación que fue fundamental para localizar al individuo, que durante cuatro días permaneció oculto tras esconder el coche en la finca de unos familiares ubicada en nuestro municipio.
Los agentes contaban con tres datos principales: la marcha y color del turismo, con un golpe en la parte delantera y con un tubo de escape nuevo, con el acero impoluto, y al que el herido se fijó cuando fue arrollado.
De forma paralela, la familia pidió también la colaboración ciudadana a través de las redes sociales, algo que dio sus frutos cuando una pista los llevó a la finca en la que el autor del accidente había escondido el coche.
"A través de la puerta vimos un Toyota verde con el parachoques caído, explican a La Provincia fuentes familiares, por lo que llamamos a la Guardia Civil, que confirmaron que era el vehículo implicado en el accidente, pues tenía todavía trozos de guante pegados al tubo de escape".
El motivo del atropello, e incluso ensañamiento, sigue siendo una incógnita, ya que "varios testigos, agrega la familia, le tocaron la pita y le picaban las luces largas, por lo que tuvo que darse cuenta".
A este respecto, el periódico La Provincia ampliaba ayer los datos del citado accidente y señala que el afectado fue arrolado por detrás y arrastrado unos 700 metros en los bajos del coche, que terminó chocando con un semáforo en la zona industrial de Arinaga, y volvió a atropellarlo para emprender la huida.
El presunto autor, sin vinculación con la víctima, ha permanecido cuatro días fugado, hasta que este pasado jueves por la noche, cuando el Grupo de Investigación de la Agrupación de Tráfico de la Comandancia de la Guardia Civil de Las Palmas logró localizarlo gracias a la colaboración ciudadana y, especialmente, de la familia del motorista.
En el momento que se produjo el accidente, varias personas alertaron al 112 para informar que un turismo, un Toyota Corolla de color verde metalizado, se había llevado por delante a un motorista que quedó enganchado en los bajos del vehículo y agarrado al tren trasero del tubo de escape.
Pese al impacto, añade La Provincia, el conductor, que carece de carné y cuenta con antecedentes contra la seguridad vial, no se detuvo, sino que arrastró a la víctima unos 700 metros hasta que chocó contra un semáforo a la altura del Hipermercado Bolaños, en la zona industrial de Arinaga.
El ahora investigado dio entonces marcha atrás para huir a toda velocidad, momento en que volvió a pasar por encima del motorista, dejándolo malherido en la calzada.
Tras la atención del personal de varias ambulancias del Servicio de Urgencias Canario (SUC), fue trasladado en estado crítico al Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, donde permanece ingresado a la espera de ser intervenido quirúrgicamente, con las manos quemadas por agarrarse al tuvo de escape, un elemento clave en la investigación, con politraumatismos, costillas rotas y el pulmón e hígado afectados.
Después del accidente, los agentes de la Guardia Civil pusieron en marcha una operación para intentar cazar al conductor fugado, una cooperación que fue fundamental para localizar al individuo, que durante cuatro días permaneció oculto tras esconder el coche en la finca de unos familiares ubicada en nuestro municipio.
Los agentes contaban con tres datos principales: la marcha y color del turismo, con un golpe en la parte delantera y con un tubo de escape nuevo, con el acero impoluto, y al que el herido se fijó cuando fue arrollado.
De forma paralela, la familia pidió también la colaboración ciudadana a través de las redes sociales, algo que dio sus frutos cuando una pista los llevó a la finca en la que el autor del accidente había escondido el coche.
"A través de la puerta vimos un Toyota verde con el parachoques caído, explican a La Provincia fuentes familiares, por lo que llamamos a la Guardia Civil, que confirmaron que era el vehículo implicado en el accidente, pues tenía todavía trozos de guante pegados al tubo de escape".
El motivo del atropello, e incluso ensañamiento, sigue siendo una incógnita, ya que "varios testigos, agrega la familia, le tocaron la pita y le picaban las luces largas, por lo que tuvo que darse cuenta".
El afectado, se recupera poco a poco en el hospital y la familia agradece la colaboración de "todas las personas que ayudaron y que nos escribió".
