Miércoles, 11 de marzo.
Redacción
El narrador, dramaturgo y director valenciano Félix Albo se responsabiliza desde el año 2022 de la coordinación del Festival Internacional de Narración Oral ‘Cuenta con Agüimes’, que este año celebra su edición número 35 y convirtiendo a nuestro municipio en un reducto confortable para la palabra y los cuentos fronterizos.
Entre las funciones de Albo al frente del evento figura la de “bordar con hilo fino” la selección de narradores/as que cada año conforman la programación,
"Este año, en su 35 edición, proponemos un cartel muy curioso, porque incluimos a autores/as que beben de las fuentes tradicionales y a otros que trabajan en un amplio espectro de heterogéneas propuestas: desde Halima Hamdame, que cuenta historias desde una mirada muy femenina de la tradición marroquí con mucha fuerza sobre el escenario, a Guti, que proviene de la zona castellano-leonesa con un trabajo de marcado acento etnográfico muy mordaz, que cuenta historias de abuelos en un genial esfuerzo de recuperación colectiva de la sabiduría que se parapeta en el mundo rural de la España vaciada y la conexión con la tierra, pasando por Virginia Imaz y su voz única, que mezcla el clown al servicio de la palabra desde su mirada feminista y el puro juego, el canario Pancho Bordón, vinculado al festival desde sus inicios que cuenta historias de autor con una voz muy propia empleando materiales de leyendas locales, todo ello empapado por su acento soleado y vocabulario atlántico, Cristina Temprano, que ya estuvo el año pasado y que este año actuará para el público familiar, con una cuidada estética de sus sesiones, mezclando y tejiendo la narración de la tradición oral con la contemporánea y yo, que como buen mediterráneo mezclo el humor y la ternura en mis cuentos”, explica al referirse a la nómina de cuentistas que conforman el cartel de este año.
Félix Albo considera que la transmisión oral siempre será un recurso cultural de capital importancia que jugará al servicio de la supervivencia de la humanidad.
“La humanidad es lo que comunica; lo que nos une es desear contarnos cosas y querer escucharlas, porque cuando se transmiten y comparten no solo se comparte la voz, sino un estado emocional y vivencial que será imposible que una máquina imite. Somos lo que contamos y somos lo que reaccionamos al escuchar”, sostiene.
El curador del festival de Agüimes estima que la corriente de la narración oral en Canarias está viviendo un buen momento, y asegura que “llevamos años de oficio y la gente que está contando, como diría Ignacio Sanz, tiene músculo literario con acento canario, además. Lo importante es que las políticas culturales que se encargan de generar y renovar públicos activen los circuitos, propongan actividades, generen y cuiden los espacios dedicados a este género”.
Albo está convencido de que lo que salva al festival de Agüimes “es el compromiso militante del público que siempre está pendiente de su programa”., y afirma que "para que las nuevas generaciones se acerquen a los valores patrimoniales e identitarios que nos definen como comunidad –entre los que figura la transmisión oral- el narrador cree que hay que transmitirlo vivencialmente con sus acentos y soniquetes, con el humor y sus perspectivas, con sus árboles singulares, la casa particular y el nombre de las calles… todo ello hay que vivirlo. Si no, recurrimos a datos nada más, y el patrimonio no puede ser solo datos. El patrimonio identitario hay que vivirlo, no transmitirlo como un conocimiento cultural. El baile del pueblo no es el baile del pueblo, es el baile del pueblo gente, donde se conocieron tus abuelos, en donde tu padre y tu madre se enamoraron… esa carga emocional se tiene que contar desde ahí”.
Entre las funciones de Albo al frente del evento figura la de “bordar con hilo fino” la selección de narradores/as que cada año conforman la programación,
"Este año, en su 35 edición, proponemos un cartel muy curioso, porque incluimos a autores/as que beben de las fuentes tradicionales y a otros que trabajan en un amplio espectro de heterogéneas propuestas: desde Halima Hamdame, que cuenta historias desde una mirada muy femenina de la tradición marroquí con mucha fuerza sobre el escenario, a Guti, que proviene de la zona castellano-leonesa con un trabajo de marcado acento etnográfico muy mordaz, que cuenta historias de abuelos en un genial esfuerzo de recuperación colectiva de la sabiduría que se parapeta en el mundo rural de la España vaciada y la conexión con la tierra, pasando por Virginia Imaz y su voz única, que mezcla el clown al servicio de la palabra desde su mirada feminista y el puro juego, el canario Pancho Bordón, vinculado al festival desde sus inicios que cuenta historias de autor con una voz muy propia empleando materiales de leyendas locales, todo ello empapado por su acento soleado y vocabulario atlántico, Cristina Temprano, que ya estuvo el año pasado y que este año actuará para el público familiar, con una cuidada estética de sus sesiones, mezclando y tejiendo la narración de la tradición oral con la contemporánea y yo, que como buen mediterráneo mezclo el humor y la ternura en mis cuentos”, explica al referirse a la nómina de cuentistas que conforman el cartel de este año.
Félix Albo considera que la transmisión oral siempre será un recurso cultural de capital importancia que jugará al servicio de la supervivencia de la humanidad.
“La humanidad es lo que comunica; lo que nos une es desear contarnos cosas y querer escucharlas, porque cuando se transmiten y comparten no solo se comparte la voz, sino un estado emocional y vivencial que será imposible que una máquina imite. Somos lo que contamos y somos lo que reaccionamos al escuchar”, sostiene.
El curador del festival de Agüimes estima que la corriente de la narración oral en Canarias está viviendo un buen momento, y asegura que “llevamos años de oficio y la gente que está contando, como diría Ignacio Sanz, tiene músculo literario con acento canario, además. Lo importante es que las políticas culturales que se encargan de generar y renovar públicos activen los circuitos, propongan actividades, generen y cuiden los espacios dedicados a este género”.
Albo está convencido de que lo que salva al festival de Agüimes “es el compromiso militante del público que siempre está pendiente de su programa”., y afirma que "para que las nuevas generaciones se acerquen a los valores patrimoniales e identitarios que nos definen como comunidad –entre los que figura la transmisión oral- el narrador cree que hay que transmitirlo vivencialmente con sus acentos y soniquetes, con el humor y sus perspectivas, con sus árboles singulares, la casa particular y el nombre de las calles… todo ello hay que vivirlo. Si no, recurrimos a datos nada más, y el patrimonio no puede ser solo datos. El patrimonio identitario hay que vivirlo, no transmitirlo como un conocimiento cultural. El baile del pueblo no es el baile del pueblo, es el baile del pueblo gente, donde se conocieron tus abuelos, en donde tu padre y tu madre se enamoraron… esa carga emocional se tiene que contar desde ahí”.
