Lunes, 20 de abril.
Redacción
El XL Torneo Viajes Insular – Pancho Camurria concluyó ayer con una de esas jornadas que prestigian a nuestro deporte, y en el terrero de Santa Úrsula, que lució sus mejores galas, las selecciones juveniles de Gran Canaria y Tenerife ofrecieron una final marcada por la entrega y una deportividad ejemplar.
El marcador de 12-9 permitió a Gran Canaria volver a levantar el trofeo más señero de nuestra base, tras una luchada donde el temple y el compañerismo fueron los grandes protagonistas.
Desde los prolegómenos, el combinado grancanario mostró la serenidad que pedía la ocasión y su mandador, Yonay Moreno, fue claro en sus instrucciones: "ir punto a punto, con la cabecita centrada en lo nuestro".
Esa mentalidad permitió al equipo amarillo navegar con calma en un ambiente de gran presión, respetando en todo momento la calidad de un Tenerife que salió a darlo todo ante su afición.
La luchada fue una exhibición de recursos técnicos por ambas partes, siendo un momento crucial para el desarrollo del encuentro la temprana eliminación del tinerfeño Cristo León, un revés que el equipo local supo encajar con casta, manteniendo el pulso a pesar de perder a uno de sus referentes.
Gran Canaria, por su parte, hizo gala de una gran solidez colectiva con el trabajo de Malick Ndiaye, Mohamed Mbaye y la incansable aportación de Javier Díaz “Pollo de la Laja II”, que fueron equilibrando la balanza a favor de los visitantes.
En los compases decisivos, la final se decidió, como bien apuntaron los protagonistas al terminar, por "pequeños detalles".
Gran Canaria supo gestionar su ventaja con oficio, mientras que Tenerife peleó cada agarrada hasta el último aliento, demostrando por qué ambos combinados han sido los mejores del torneo.
Lo más destacable, más allá del resultado, fue el ambiente de hermandad al concluir la luchada, cuando los luchadores tinerfeños, en un gesto de gran nobleza deportiva, reconocieron el buen trabajo de Gran Canaria, mientras que los amarillos pusieron en valor la dificultad de vencer en un feudo tan exigente como el de Santa Úrsula.
Con este triunfo, Gran Canaria, con los luchadores agüimenses Aridane Martel (Unión Agüimes), Tazarte Rodríguez (Maxorata), Víctor Trujillo (CL Saladar de Jandía) y Daniel Robaina (CL Rosario de Valle Guerra), cierra un ciclo brillante en este Pancho Camurria, regresando a casa con el trofeo, en la que será su undécima vez como campeones, y sobre todo, con el reconocimiento de todo el archipiélago a una generación de luchadores que honra los valores de nuestro deporte.
El marcador de 12-9 permitió a Gran Canaria volver a levantar el trofeo más señero de nuestra base, tras una luchada donde el temple y el compañerismo fueron los grandes protagonistas.
Desde los prolegómenos, el combinado grancanario mostró la serenidad que pedía la ocasión y su mandador, Yonay Moreno, fue claro en sus instrucciones: "ir punto a punto, con la cabecita centrada en lo nuestro".
Esa mentalidad permitió al equipo amarillo navegar con calma en un ambiente de gran presión, respetando en todo momento la calidad de un Tenerife que salió a darlo todo ante su afición.
La luchada fue una exhibición de recursos técnicos por ambas partes, siendo un momento crucial para el desarrollo del encuentro la temprana eliminación del tinerfeño Cristo León, un revés que el equipo local supo encajar con casta, manteniendo el pulso a pesar de perder a uno de sus referentes.
Gran Canaria, por su parte, hizo gala de una gran solidez colectiva con el trabajo de Malick Ndiaye, Mohamed Mbaye y la incansable aportación de Javier Díaz “Pollo de la Laja II”, que fueron equilibrando la balanza a favor de los visitantes.
En los compases decisivos, la final se decidió, como bien apuntaron los protagonistas al terminar, por "pequeños detalles".
Gran Canaria supo gestionar su ventaja con oficio, mientras que Tenerife peleó cada agarrada hasta el último aliento, demostrando por qué ambos combinados han sido los mejores del torneo.
Lo más destacable, más allá del resultado, fue el ambiente de hermandad al concluir la luchada, cuando los luchadores tinerfeños, en un gesto de gran nobleza deportiva, reconocieron el buen trabajo de Gran Canaria, mientras que los amarillos pusieron en valor la dificultad de vencer en un feudo tan exigente como el de Santa Úrsula.
Con este triunfo, Gran Canaria, con los luchadores agüimenses Aridane Martel (Unión Agüimes), Tazarte Rodríguez (Maxorata), Víctor Trujillo (CL Saladar de Jandía) y Daniel Robaina (CL Rosario de Valle Guerra), cierra un ciclo brillante en este Pancho Camurria, regresando a casa con el trofeo, en la que será su undécima vez como campeones, y sobre todo, con el reconocimiento de todo el archipiélago a una generación de luchadores que honra los valores de nuestro deporte.
