La Provincia
El deseo irrefrenable de tocar todo lo que está al alcance de la mano, algo común en la mayoría de los niños, es el mejor aliado para despertar el interés por la vida en el campo. Por eso, la respuesta de los profesores fue que no sólo se puede tocar a los animales, sino que se debe.
Los escolares de Gáldar, Arucas o Agüimes parecían más sueltos en el trato cara a cara con los impresionantes toros que se exponen este año, pero los del colegio Galicia, del barrio capitalino de
Cuando llegaron a las ovejas, ya se querían meter dentro del corral para caminar entre ellas y ver la trasquilá en primera fila. El maestro de las tijeras es el ganadero Enrique Naranjo, del pago terorense de
El otro punto de interés fue la trilla, en una improvisada era de picón donde los chiquillos dieron una vuelta arrastrados por los bueyes de José Rivero, de Arbejales, que presenta 12 cabezas en la exposición de este año. Aparte de los animales, los 400 escolares también se estrenaron como catadores de quesos, vieron cómo se elabora guarapo de caña de azúcar, aprendieron las técnicas para secar fruta y disfrutaron de unos zumos recién exprimidos.
La exposición de 1.500 cabezas de ganado se clausura hoy, en
Fotografía: Una niña, con un baifo sobre sus hombros, mientras que el veterinario municipal de Agüimes, Samuel Rodríguez, enseña otro ejemplar a un grupo de alumnas.