12 de mayo de 2011

Opinión: "Puestos a reflexionar"

Jueves, 12 de mayo.

Santiago Plata*
En Agüimes hoy hemos ganado una batalla. Pero aún no hemos ganado la guerra. La frase es tópica, y aunque pueda expresar lo que haya sucedido, no me gusta esta frase. Y no me gusta sencillamente porque no estamos en guerra contra nadie. Quizá sea mejor usar otra metáfora y decir que hemos ganado el primer cuarto, pero que aún queda mucho partido. Es una expresión más adecuada, pues no parece invocar a ninguna violencia y remite a un juego. Sin embargo, la actividad en la que nos hemos involucrado, aunque en ocasiones es divertida y gratificante, no es ningún juego.
Hoy ha sucedido que el grupo político Roque Aguayro ha tenido que retirar su cartelería electoral de las farolas del municipio. Sinceramente, no me alegro de ello, aunque, sinceramente, he sentido satisfacción al comprobar que no había la presencia masiva de los carteles de esta formación política ni del partido al que apoyan para el Cabildo y el Parlamento de Canarias.
¿Por qué se han visto forzados a ello? La ley electoral es así de clara, quizá injusta, pero así de clara: una agrupación de electores es una formación política creada exclusivamente para concurrir a un determinado proceso electoral y no tiene ánimo de permanencia; tan pronto acaba el proceso electoral, esa formación política deja de tener los derechos que le corresponden a las otras formaciones: partidos, coaliciones o federaciones políticas. Todas las veces que el grupo Roque Aguayro se ha presentado a las elecciones optando por la denominación de "agrupación de electores" lo ha hecho como nueva formación política, y, por tanto, no ha debido valerse de los resultados electorales obtenidos en anteriores convocatorias, porque siempre se presentan como nueva formación. A las formaciones políticas nuevas o que no han obtenido representación pública en comicios anteriores, el porcentaje que les corresponde para su propaganda electoral en los espacios habilitados para ello es del 1%. Es la ley.
El "Roque Aguayro" decide inscribirse como partido político después de las elecciones. Sin embargo, antes de la convocatoria de la siguiente cita electoral, se dan de baja del registro de partidos políticos que existe en el Ministerio del Interior. ¿Por qué adoptan este proceder? Es su estrategia: quizá para no perder el nombre y las siglas como marcas electorales, quizá para jugar con el chantaje emocional con los vecinos y vecinas de Agüimes al decir que se presentan como iniciativa popular y con el apoyo y aval de las firmas de los y de las agüimenses, que son, en definitiva quienes quieren que ellos continúen. La continuidad o no de una determinada formación política la dan las urnas, cuando los ciudadanos, libremente, ejercen su derecho a voto. No hace falta firmas.
Roque Aguayro en todos estos años no ha necesitado de las firmas de los vecinos y vecinas de Agüimes para concurrir a unas elecciones. La constitución de las mesas para la recogida de firmas que avalen su candidatura es un acto más de campaña electoral. Pero un acto tramposo y pernicioso. Tramposo, porque dicha formación política, en tanto que partido político no necesita de las firmas de nadie para concurrir a las elecciones. Pernicioso, porque pone a los vecinos y vecinas de Agüimes en la posición de tener que expresar su adhesión a un determinado proyecto político cuando la ley les ampara en el derecho de no tener que declarar su ideología política. Un grupo político que lleva treinta años concurriendo a las sucesivas citas electorales con el mismo nombre y las mismas siglas no está moralmente legitimado para seguir llamándose "agrupación de electores". Un grupo de personas que usa de estas artimañas legales para apelar al "sentimiento de un pueblo" no está moralmente legitimado para indignarse porque la ley no les da la razón.
Escribía al principio que no me alegraba de que la "Agrupación de Electores Roque Aguayro" haya tenido que retirar su cartelería electoral. Si el Partido Socialista presentó una queja ante la Junta Electoral de Zona, sus motivos hubo. En 2003 el grupo de gobierno municipal, sin consultar con el resto de partidos que concurrían a las elecciones municipales de ese año (PP y PSOE), decidió que todas las farolas del municipio eran espacios adecuados para la propaganda electoral. Los resultados arrojaron 15 concejales para Roque Aguayro, 4 para el Partido Popular y 2 para el PSOE. En 2007, previa petición de consenso por parte del Portavoz del PSOE para el reparto del espacio, el grupo de gobierno, sin consultar con ninguno de los representantes de los otros seis partidos políticos que concurrieron a aquella cita, no solo redujo el número de farolas donde ubicar la propaganda, sino que hizo aplicar por mandato de la Junta Electoral el porcentaje de votos para adjudicar el correspondiente reparto. A la oposición nos cogió con el paso cambiado y aceptamos el acuerdo de la Junta Electoral por creer que se ajustaba a ley. Los resultados electorales de 2007 fueron: 15 concejales para Roque Aguayro, 3 concejales para el Partido Popular, 2 concejales para el PSOE y un concejal para Coalición Canaria. Se diseñó una estrategia para minimizar la presencia de la propaganda electoral de la oposición para intentar que el respaldo fuese también mínimo. Éxito escaso: solo el PP perdió un concejal.
En 2011 se vuelve a repetir la jugada, pero ahora no solo se reduce aún más el número de farolas en los que ubicar la propaganda, sino que se busca arrinconar la cartelería de la oposición con la argucia del porcentaje obtenido en las últimas elecciones y su desplazamiento a los peores lugares posibles tras otra decisión unilateral del grupo de gobierno sobre cuántas y dónde estarían las farolas para la oposición. Pero el Partido Socialista aprendió la lección de 2007. Si el PSOE interpuso queja ante la Junta Electoral por el reparto de los espacios fue fundamentalmente al constatar una vez más en el grupo de gobierno, convertido en juez y parte, la falta de talante necesario para disputar con limpieza, lealtad y honestidad el partido por excelencia de la democracia: la cita en las urnas por el voto del pueblo soberano. No se puede decir que se es demócrata y hacer uso tramposo de las reglas democráticas. No se puede llamar uno demócrata para invocar las leyes cuando se siente beneficiado y, sin embargo, negarse a acatar una resolución de la Junta Electoral porque esta resolución es contraria a sus intereses.
Llamar al vecino de Agüimes a rebelarse contra la resolución de la Junta Electoral y obligar, de algún modo, al ciudadano a hacer expresión de su intención de voto en un Estado de Derecho como en el que vivimos es una falta de respeto a la propia democracia. Apelar al victimismo, al populismo, a la persecución de los grandes partidos y al chantaje emocional es propio de líderes totalitarios característicos de republicas bananeras y otros fundamentalismos. La política de "conmigo o contra mí" no casa bien con un consolidado Estado democrático y de derecho.
Mientras escribo estas líneas, mi mente me lleva de cuando en cuando a pensar en los ejercicios de mis alumnos que he de corregir y en los exámenes que he de evaluar en los próximos días. Mi profesión, que muchas veces es mi vocación, es la docencia; la política es mi pasión, que en algunas ocasiones es mi obsesión. Cuando el señor Alcalde de Agüimes escribe sus reflexiones compartidas, seguro que su mente no puede evitar en llevarle a pensar en los réditos políticos que su artículo le va a proporcionar. Su vida ha estado marcada por sus veintiocho años en el grupo de gobierno municipal. En estos últimos veintiocho años, mi actividad profesional ha sido diversa tanto en variedad como en fortuna. No me quejo de lo que me ha tocado vivir, porque siempre he procurado buscarle el lado bueno de la vida. Siempre he pensado que debemos proponernos otras metas y darnos la oportunidad de intentar alcanzarlas. Hemos de poner nuestro empeño en ello y ser honestos con nosotros mismos.
Concibo la política como algo necesario para el ser humano y algo en el que todos, en algún momento de nuestras vidas, debemos implicarnos. Pero esta implicación debe ser pasajera, ocuparnos un tiempo, porque la política es tarea de todos y, aun siendo todos necesarios, ninguno somos imprescindibles. Todos valemos para otra cosa, además de la política. Me gustaría que los vecinos y vecinas de Agüimes les diesen, libremente, la oportunidad a otros candidatos para desarrollar sus ideas de Ayuntamiento. También me gustaría que los vecinos de Agüimes le diesen al alcalde de Agüimes la oportunidad de conocer que hay otras formas de vivir la vida.
Quizá que la candidatura de la que formo parte exprese una pluralidad de procedencias me lleve a pensar que vivo en un nuevo Agüimes, el que se ha construido con los que estaban y con los que han llegado para estar. Un Agüimes hecho con la aportación de las tradiciones y con la incorporación de otras visiones del mundo más allá del espacio geográfico en el que hemos querido coincidir. Quizá hay otro Agüimes que aún no se ha pronunciado y ha visto en la retirada de los carteles una señal de que las cosas están cambiando en el sureste de Gran Canaria.
*Santiago Plata es concejal y portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Agüimes.