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| Torres Baena, el principal acusado del caso kárate, en la sesión de ayer |
Un testigo del caso kárate dijo ayer, al tribunal
de la Audiencia
de Las Palmas, que las dos monitoras imputadas le
prepararon sexualmente para mantener relaciones, siendo menor de edad,
con el principal procesado y dueño de la academia de artes marciales,
Fernando Torres Baena.
El testigo, identificado con el número 31, ha dicho en la vista
oral del mayor proceso por pederastia que se juzga en España, reanudada ayer, tras tres semanas de receso, que comenzó a entrenar en el
gimnasio de Torres Baena cuando había cumplido los 13 años
y que al mes comenzaron los abusos por parte de las dos acusadas.
El joven, hoy mayor de edad, que ha declarado tras un biombo y con un
aparato para distorsionar su voz, ha manifestado que esas primeras relaciones
que mantuvo con las dos monitoras, las acusadas María José González e Ivonne
González, se produjeron por indicación de Torres Baena, en su chalé
situado en la Playa de Vargas.
Al igual que han señalado en anteriores sesiones de este proceso otros
testigos, el joven ha indicado que al chalé solo iban los mejores karatecas
previa preparación por parte de los acusados, pues la práctica del sexo era una
"parte más del aprendizaje" para triunfar en este deporte, según le decía
Torres Baena, con quien tuvo sexo oral y anal, pese a no querer.
El testigo 31, que ha dicho sentirse culpable por su manera de actuar,
también ha revelado que nunca contó nada de lo que sucedía en
el gimnasio ni en el chalé por miedo, así como que no fue
consciente de que había sido manipulado "por una persona para su
placer", en alusión a Torres Baena, hasta que se fue de la academia, a los
16 años, y empezó a "tomar conciencia".
El joven ha afirmado que en Vargas también probó por primera vez los
porros, el alcohol y el tabaco, y que el cuarto procesado, el monitor
Juan Luis Benítez, que es el único que está en libertad, también intentó
besarle en una ocasión.
En la sesión de este lunes también han declarado las testigos identificadas
con los número 12 y 20, que, al igual que el 31, fueron derivados al gimnasio
de Torres Baena por sus buenas cualidades deportivas.
La número 12 ha explicado así que comenzó a practicar kárte a los 6 años en la Ciudad Deportiva Martín Freire y que, a partir de los 15,
entró en el gimnasio de Torres Baena por recomendación del monitor
Juan Luis Benítez porque era "el mejor centro de la ciudad" y, entre
sollozos, ha señalado que el principal acusado le decía que si quería
ser campeona y lograr éxitos en la vida tenía que hacer "otras
cosas".
Según esta testigo, Torres Baena le dijo que no le comentara a sus padres
que iba a mantener relaciones sexuales con él y con los demás compañeros del
gimnasio.
La primera de las diez relaciones que mantuvo con Torres Baena fue en el
gimnasio y le resultó dolorosa, pero pese a ello, el acusado continuaba y le
decía: "¡Qué pena!", ha indicado la joven, quien ha dicho también que
cuando ella se oponía le "echaba la bronca y la amenazaba con echar a su
novio", que también estaba en el gimnasio.
La testigo ha señalado que aún siente miedo de Torres Baena,
a quien ha descrito como una persona "con poder". Él era quien tomaba
las decisiones y en un segundo lugar estaban las dos monitoras acusadas, con
las que se negó a mantener relaciones.
También ha relatado que Torres Baena le decía que no contara nada de lo que
sucedía a sus padres, a los que en muchas ocasiones les dijo que no quería
seguir en la academia, pero el acusado hablaba con ellos para que no dejara de
ir al gimnasio ni a Vargas, donde se suponía que se hacían concentraciones
preparatorias para las competiciones.
El juicio continuará el próximo miércoles con las
declaraciones de otros cuatro testigos.
