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| Presentación de los restos arqueológicos subacuáticos de Risco Verde |
La aparición el pasado mes de mayo de un ancla de gran tamaño en aguas de Risco Verde, en Arinaga, fue el detonante de una investigación financiada por el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos, que dirige Larry Alvarez, cuyos resultados fueron presentados ayer en la Casa de Colón de la capital grancanaria.
El estudio revela la existencia en la zona, muy frecuentada por buceadores, de una embarcación de madera de unos veinte metros de eslora (probablemente utilizada con fines pesqueros o comerciales) y de la que se han encontrado, entre otros restos, media quilla recubierta de cobre.
Precisamente, la presencia de ese material, empleado desde finales del siglo XVIII para frenar el deterioro de la madera y facilitar el hidrodinamismo de las embarcaciones, apunta a que la nave sería de esa época o de mediados del siglo XIX.
Más difícil de concretar resulta la procedencia de la embarcación, pues en sus restos reflejan rasgos típicos de la construcción naval española, pero también de la anglosajona. Esa mezcla de estilos, unida a la aparición de cerámica típicamente grancanaria (de Santa Brígida), hace pensar también en la posibilidad de un origen local. De hecho, y como curiosidad, documentos gráficos consultados en el catálogo de la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC) demuestran que hacia 1890 se fabricaban en La Atalaya recipientes similares a los encontrado en el fondo.
Según el informe de los sondeos y la prospección arqueológica presentados por el consejero insular de Cultura, Larry Alvarez, y el arqueólogo José Guillén, la zona de Risco Verde "se caracteriza por su elevada potencialidad arqueológica" debido a la presencia de "elementos pertenecientes, al menos, a los últimos dos siglos de historia. Consideramos que alguno de los restos que se hallan en la zona muestran características excepcionales, tanto por su estado de conservación como por su tipología, escasamente representada hasta el momento dentro de nuestro patrimonio cultural sumergido.
Estamos ante una de las primeras intervenciones integrales sobre el patrimonio cultural sumergido de Gran Canaria, que contempla el análisis, registro y documentación de los restos, así como la conservación in situ de los mismos, pero que, sobre todo, nos recuerda la importancia de salvaguardar la integridad de ese tesoro que constituye el patrimonio subacuático", según Larry Alvarez.
El informe estuvo precedido de una serie de acciones para la realización urgente de los sondeos, el establecimiento de medidas preventivas de conservación/protección y la delimitación del área afectada para su inclusión en la Carta Arqueológica Subacuática de Gran Canaria.
Todo ello ha sido posible gracias a la colaboración entre el Cabildo de Gran Canaria, Gobierno de Canarias, el Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), los clubes de buceadores y el Ayuntamiento de Agüimes.
