![]() |
| Gerardo Díaz Ferrán, en una imagen de archivo |
El expresidente de la patronal de los
empresarios (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, acaba de ser detenido tras
descubrirse una trama deliberada de alzamiento y ocultación de bienes
para eludir a la hacienda pública y a su responsabilidad con los
trabajadores de su empresa, tras la quiebra de sus negocios.
Este señor era el que, desde su alto cargo empresarial, animaba
y presionaba al PSOE para poner en marcha la reforma laboral, afirmando
con contundencia que “hay que trabajar más y ganar menos”.
En la misma línea se han manifestado prebostes
como Joan Roig, presidente de Mercadona, que no deja de aprovechar las
ocasiones que se le presentan para darnos lecciones de laboriosidad,
induciéndonos a trabajar “como chinos” para salir de la situación. Como
si la culpa fuera de los trabajadores.
Hace unos días, Joan Rosell, actual Presidente
de la CEOE, al conocer los datos del aumento del número de personas
desempleadas afirmaba que el dato era muy negativo y que, por tanto, “se
necesita más flexibilidad y moderación salarial”. Es decir, más libertad
para los despidos y más salarios paupérrimos para aumentar sus
ganancias.
Mientras, claro, los Técnicos del Ministerio
de Hacienda (GESTHA) nos confirman que el 72% del fraude fiscal en
España corresponde a las grandes empresas y a los grandes patrimonios.
El PP, a través del Gobierno de Mariano Rajoy,
insiste en hacer de correa de transmisión del ultralconservadurismo
económico que favorece que se abran enormes brechas sociales,
consiguiendo una sociedad cada vez con más pobres y con más grandes
fortunas. Con unos recortes y ajustes económicos que no pretenden sino
beneficiar a una casta plutocrática que se ha adueñado de la economía y
de la democracia.
Dice la filósofa Adela Cortina que “es tiempo
de escribir en la vida cotidiana el relato verídico de los empresarios
excelentes, de los que sobresalen por sus buenas prácticas beneficiando a
la sociedad”.
Roque Aguayro está de acuerdo con esta afirmación. Pero
no es posible con personajes como estos, que pretenden derribar de un
plumazo siglos de lucha por las conquistas sociales y laborales.
