25 de octubre de 2026

El PSOE presenta una moción para reclamar soluciones que faciliten que los vecinos del casco de Agüimes puedan recargar sus vehículos

 Domingo, 25 de octubre. 

Redacción

El Grupo Municipal Socialista de Agüimes llevará mañana a pleno una moción para facilitar la recarga de vehículos eléctricos en el casco histórico, especialmente a aquellos vecinos/as que no cuentan con garaje o plaza de aparcamiento privada.
La iniciativa, señala el PSOE de Agüimes, surge tras conocer las dificultades de algunos residentes que, ante la falta de alternativas, han intentado recargar sus vehículos desde sus viviendas, llegando incluso a ser sancionados por la utilización de cables que atraviesan espacios públicos.
El Grupo Municipal Socialista, apunta el texto de la moción, "consideramos que no podemos apostar por una movilidad sostenible y, al mismo tiempo, dejar sin soluciones a quienes quieren utilizar un vehículo eléctrico".
Por ello, "solicitamos al grupo de gobierno que estudie la instalación progresiva de puntos de recarga en los aparcamientos municipales, habilite un servicio de asesoramiento a la ciudadanía y analice alternativas técnicamente viables para las viviendas sin garaje, garantizando siempre la seguridad y la accesibilidad peatonal".
Los socialistas añaden que defienden que la transición energética debe estar al alcance de todas las vecinos/as, independientemente de las características de sus viviendas, y reclaman una planificación municipal que convierta los compromisos medioambientales en soluciones reales.

El Cabildo de Gran Canaria anula el dinero para las expropiaciones para el nuevo acceso a Guayadeque

 Domingo, 25 de octubre. 

Canarias7

El Cabildo de Gran Canaria ha aprobado el desistimiento de 520.161,74 euros destinados a las expropiaciones necesarias para construir el nuevo acceso al Barranco de Guayadeque desde la carretera GC-550.
La decisión, adoptada por la Consejería de Gobierno de Presidencia y Movilidad Sostenible, supone anular el crédito pendiente de ejecutar y los documentos contables asociados para evitar que continúe presupuestado en ejercicios futuros.
La resolución se refiere al gasto plurianual autorizado en julio de 2025 para afrontar las indemnizaciones por los terrenos afectados por esta infraestructura, y la medida responde a los retrasos acumulados en la tramitación de las expropiaciones y a la falta de una previsión realista para resolver a corto plazo los expedientes que siguen pendientes.
El Cabildo de Gran Canaria había aprobado inicialmente una partida de 593.400,29 euros, calculada a partir de una valoración técnica de mayo de 2025, un gasto que se distribuyó entre varios ejercicios, con un plazo previsto de ejecución de 41 meses, desde agosto de 2025 hasta diciembre de 2028.
Sin embargo, de los 358.040,29 euros previstos para 2025 solo se ejecutaron 73.238,55 euros, por lo que fue necesario reajustar las anualidades en diciembre de ese año. 
Durante 2026 tampoco se ha ejecutado ninguna de las cantidades estipulada, por lo que el importe que ahora se anula asciende a 520.161,74 euros.
El documento atribuye los retrasos a la falta de documentación técnica necesaria para continuar con la ocupación de las fincas y completar los procedimientos expropiatorios. 
Entre las causas señala la inactividad durante casi un año del contrato de asistencia técnica en materia de expropiaciones y la prioridad concedida a nuevos expedientes tramitados por la vía de urgencia.
La última documentación técnica se recibió el 27 de junio de 2024 y todavía quedan 23 propuestas de mutuo acuerdo pendientes, sin una previsión realista de resolución a corto plazo.
A esta situación se suma la limitación presupuestaria del Servicio de Patrimonio, que dispone de una dotación total de 300.000 euros para expropiaciones. 
Según la resolución, resulta inviable acumular el crédito previsto para este proyecto durante los próximos años, lo que ha motivado el desistimiento del gasto plurianual.
La decisión afecta a la planificación financiera de las expropiaciones, aunque la resolución no declara la cancelación definitiva del proyecto viario ni detalla un nuevo calendario para completar los procedimientos pendientes.
El nuevo acceso al Barranco de Guayadeque pretende conectar las carreteras GC-550 y GC-103 mediante un trazado de algo menos de 500 metros que evite el paso por la calle La Orilla, una vía urbana caracterizada por su estrechez, sus pendientes pronunciadas y su deterioro. 
El proyecto, promovido por el Cabildo de Gran Canaria, cuenta con un presupuesto estimado de 4,86 millones de euros y un plazo de ejecución de 12 meses.
La actuación contempla dos carriles de 3,30 metros, arcenes, aceras y una senda peatonal, además de dos glorietas, una en la GC-550 y otra en el entorno de La Tablilla. 
El objetivo es mejorar la seguridad vial y reducir la congestión del acceso actual, especialmente ante el aumento de la población de Agüimes y del tráfico de visitantes hacia el barranco.


 

"El asno de oro" en Noticias de Agüimes

 Domingo, 25 de octubre. 

Victoriano Santana

Si habláramos de novela por entregas, reconozco que el caso más reciente que tengo ahora mismo en mente es el de la última obra de mi admirado Emilio González Déniz, Habanera, que vio la luz no hace ni medio año en Mercurio Editorial. Esta flamante pieza literaria estuvo durmiente en los cajones del escritor durante casi tres décadas después de haberse publicado semanalmente, desde el 7 de diciembre de 1990 hasta el 14 de junio del año siguiente, en el suplemento cultural del periódico Canarias7.
De los capítulos sueltos se pasó a su agrupamiento en un tomo y se concedió a los lectores actuales el privilegio de conocer (o recordar) una composición con lo mejor del estilo del novelista: por un lado, esa fina ironía —aderezada con exquisita socarronería— que tan bien maneja y que, en los autores de este orbe atlántico que nos acoge, tanto contribuye a consolidar nuestro modo de ver, de vernos y de ser vistos; por otro, la capacidad de mantener el pulso narrativo sin que se observen fisuras en el desarrollo de las tramas o los enfoques en torno a los cuales se articula el relato central, lo que en Habanera constituye todo un prodigioso ejercicio testimonial de las virtudes que Emilio atesora como literato si consideramos el reto creativo que supuso la elaboración de la ficción. «No valía un texto ya escrito y acabado. Tendría que ser una novela creada al ritmo de su publicación semanal. No habría posibilidad de ajustes», como nos cuenta González Déniz en la nota introductoria. Tras la aparición del capítulo que tocaba, disponía de unos pocos días para confeccionar el siguiente y entregarlo, y así sucesivamente durante medio año.
A estos méritos, además, creo que conviene añadir, por una parte, el que corresponde a esa atinada necesidad de sus narradores de atender al más variado repertorio de conductas, desmayos y veleidades humanas de los personajes; y, por otra, para no alargar demasiado este catálogo de merecimientos, aquello que, de sobra, sabemos quienes llevamos muchos años recorriendo la estela del autor de El reloj de Clío, Bastardos de Bardinia y La mitad de un credo: que su prosa es tan grata, tan asequible, tan envolvente que sus ficciones, en realidad —a mi juicio, claro está—, no se leen, sino que fluyen con una fascinante ligereza hasta lograr una habitación permanente en el huerto del entendimiento, donde florecen las hermosuras retóricas, danzan luminosas las líricas relatadoras y se asientan majestuosas las poéticas. 
Por eso, al hilo de una cuestión tan coyuntural como el troceado de un todo literario —que es a lo que vengo en esta suerte de presentación—, no he podido evitar pensar en él, pues las virtudes expuestas del veguero las he hallado en Apuleyo; y las de Habanera, como ejemplo de su escritura, en El asno de oro, que es la obra que nos convoca. Las circunstancias editoriales de ambos títulos, atendiendo a la iniciativa que, con estas palabras inaugurales, se desea poner en marcha, se reflejan de un modo inverso, como si se ofrecieran ante un espejo: Habanera pasó de la publicación por entregas al volumen recopilatorio de los veinticinco capítulos que la componen; nosotros, a través de estas páginas, vamos a ir del tomo (ese feliz objeto que ha sacado Mercurio Editorial hace unos días y que tiene en la cubierta frontal una bella ilustración de Patricia Franz Santana) al ofrecimiento semanal de un capítulo de esta versión libre (o sea, con notables modificaciones con respecto al texto considerado original) de la célebre novela del latino, datada en el siglo II d. C., que titulé Las metamorfosis [aka El asno de oro] de Apuleyo y que, debo reconocer, se prolongó en su composición (comenzada en 2018) debido a los muchos otros quehaceres que me iban invadiendo y me obligaban a interrumpirla y posponerla para una ocasión mejor, y no porque su preparación atesorara dificultades técnicas o filológicas. En cualquier caso, lo cierto es que siempre que se retomó el proyecto, los minutos, las horas, las jornadas dedicadas al asunto se gozaron con una felicidad inmensa. ¡Qué buenos ratos los pasados en compañía de Lucio, tanto en su forma humana como asnal! ¡Y qué ganas tengo de que puedas deleitarte con este clásico literario, aunque solo sea un poquito, que ya verás lo no poco que será! Porque esa fue, en el fondo, la finalidad principal de la iniciativa: disfrutar mientras se elaboraba; disfrutar con la idea de que disfrutarás con el resultado y, por supuesto, esperar que disfrutes de un texto que, al margen de que se ofrezca en una interpretación «metamorfoseada», ha superado la barrera del tiempo y el espacio porque siempre ha sido sumamente actual, con independencia de quién lo leyera, cómo lo leyera, cuándo lo leyera, dónde lo leyera y a través del medio con el que lo leyera.
Pero faltaría a la verdad si no admitiera los otros propósitos interiorizados que envuelven al deseo de disfrute señalado y que sustentan la esencia de lo que considero un «texto tuneado», como apunto en el anejo de la edición. Me gustaría que esta propuesta lectora semanal animara a sus visitantes a conocer la versión —llamémosla— «oficial» de la novela y, con ello, a acercarse más y mejor a Apuleyo y a su magnífica bibliografía (su Apología, su Florida, sus escritos filosóficos); y, con ello, a que observen de un modo ávido el apetitoso repertorio de títulos de la Antigüedad grecolatina que merecen ser descubiertos para recreo del entendimiento y la sensibilidad; y, con ello, a contribuir a la defensa de los estudios de filología clásica y, ya puestos, de cuantos se ocupan de cualquier manifestación lingüística y cultural de las civilizaciones anteriores a la Edad Media occidental; y, con ello, además, a lograr la aspiración máxima de todo lo que tuneo, al margen del ofrecimiento de placeres intelectuales: que no le tengan miedo a los inmortales de la literatura. A ninguno.
Ellos hablan de todo lo que nosotros, como humanos, entendemos a la perfección. De un modo más cercano de lo que pudiera imaginarse (que no nos engañen las distancias temporales y espaciales, pues en cosas relativas a la humanidad no existen), nos hacen depositarios de lo que nos hermana como habitantes de un planeta del que formamos parte y que ha sido testigo de lo más espléndido y lo más atroz de nuestra especie. Un inmejorable ejemplo de esta aportación de los clásicos a nuestra visión de lo que somos y de lo que hacemos lo hallamos en la obra que nos convoca. ¿Con qué ojos puede contemplar un humano transformado en asno a sus congéneres? Bajo el aspecto de un burro, pero con el intelecto de un hombre, ¿cómo puede interpretar y explicar, y justificar, el animalizado Lucio los modos tan violentos de actuar de sus conciudadanos, o sea, de aquellos a los que, antes de la metamorfosis, podía reconocer como sus semejantes? 
Estas preguntas y muchas otras de similar jaez se irán desplegando cada semana en este medio. Abrimos el libro, soltamos los capítulos y les damos el impulso del cariño para que circulen por esta autopista digital que envuelve todos los rincones del mundo, con el fin de que, cuando tenga que ser, te lleguen sus palabras, estés donde estés y como estés. 
Muchas gracias por emprender con nosotros esta aventura lectora. Nos vemos el domingo 1 de noviembre, tras la noche de Finaos, cuando el más allá se arrima a nuestro más acá y las leyendas que asustan, emocionan y dan respeto ancestral se acumulan. ¡Qué mejor ocasión para que arranque esta iniciativa, centrada en una obra donde la muerte, lo oscuro y la magia van de la mano! Para ese día, una entrega especial: el preliminar y los capítulos primero y segundo. 
Y muchas gracias también —el corazón y la paz de la conciencia lo demandan—, por una parte, a Mercurio Editorial y, singularmente, a Jorge A. Liria, por ver con tan buenos ojos la puesta en marcha de esta industria lectora, tanto cuando se pensó para que saliera en soporte papel como ahora, que busca nuevos cauces en un medio tan distinguido como el que nos reúne; y, por otra, a Domingo Martín, por recibir con apacibles voluntades, como decía Cervantes, la propuesta y ofrecernos un huequito en esta inmensa biblioteca de noticias, hechos, pensamientos y sensibilidades que algunos quieren reconocer bajo el nombre de «periódico», pero que los que conocemos bien lo que es y representa llamamos «hogar»