Philip Köster, con tan sólo 15 años, asombró a propios y extraños por el altísimo nivel que exhibió ayer, bajo unas condiciones muy duras y no aptas para muchos regatistas.
La prueba de Pozo Izquierdo se despidió a lo grande con la celebración de las finales de olas, donde la lucha por el título entre Víctor Fernández y Philip Köster elevó el listón con maniobras que hacía años no existían y surfeadas imposibles.
Fernández lo dio todo y se entregó al máximo, pero enfrente tenía un potencial difícil de parar, considerado ya como el futuro, el relevo generacional y la próxima estrella mundial del windsurf.
El desparpajo de Köster en el agua choca con su gran timidez en tierra. El joven, de padres alemanes pero nacido y criado en la playa agüimense de Vargas, se sentía abrumado por el éxito.
Poco a poco fue asimilando lo que había hecho, "las mismas maniobras de siempre", afirmaba mientras recibía la felicitación de todo el circuito. "Estoy súper contento", reconocía a pie de playa, donde agregó que se sentía "muy bien después de ganar a Víctor en la final de la eliminatoria Simple y ahora en la Doble".
"Las condiciones han sido ideales para mí, el material estaba también perfecto y caí bien en casi todas las maniobras, además de hacer las surfeadas muy largas", dijo Köster, quien derrotó al ganador de las tres últimas ediciones de Pozo Izquierdo.