Miércoles, 06 de Junio.La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas continuaba ayer el juicio, con jurado popular -compuesto por cinco mujeres y cuatro hombres-, contra Eliot Sadam A.N., un joven que en la actualidad tiene 23 años y que está acusado de haber matado el 4 de agosto de 2005 en Agaete a Antonio Vega Alemán durante las fiestas patronales en honor a la Virgen de Las Nieves, más conocidas como ‘La Rama’, y que fue detenido ese mismo día en el domicilio de su padre en la Playa de Arinaga (Agüimes).
En esta segunda jornada declaraban algunos de los guardias civiles que acudieron al domicilio del acusado el día de autos cuando iba a entregarse, así como varios testigos, entre ellos los de la defensa, y los progenitores y la hermana de Eliot. De hecho, su padre, Francisco Manuel A.G., que fue el primero en declarar, aseguraba que su hijo, ese 4 de agosto a mediodía, “había recibido la visita de una amiga que le había informado de que el chico con el que se había peleado durante la madrugada en Agaete estaba grave y él me lo contó a mí, pero no coordinaba bien por los efectos del alcohol y la droga y no me dijo cómo fue la pelea porque no estaba cuerdo en ese momento”.
“Me explicó que cayó al suelo tras recibir un botellazo en la cabeza, y cogió un pedazo de cristal con su mano derecha, mientras que con la izquierda se protegía la cara, se levantó y agitó la que portaba el trozo de botella impactando en la víctima”, continuaba explicando Francisco Manuel, quien también manifestaba que en cuanto su hijo se lo contó y la amiga de éste le había informado que Antonio Vega estaba grave llamó a la Guardia Civil para entregarse ya que decía que “tenía que haber sido yo porque no había nadie más peleando, mientras que algunas personas se daban cita en la puerta de mi casa insistiendo, una de ellas, que portaba una botella de cristal, que quería hacerle a mi hijo lo mismo que éste le hizo a su hermano”.
Según el padre del acusado, “mi hijo tenía pequeños cortes en la cara y una brecha en la cabeza cuando yo hablé con él. De hecho ya le habían curado en el Hospital Insular aunque yo no vi el parte de lesiones, pero nunca ha sido un chico violento, pero sí es verdad que ya con 15 o 16 años había estado enganchado al hachís, por lo que estuvo en tratamiento para deshabituarse”.
Por otro lado, algunos de los testigos de la defensa, conocidos o amigos del acusado, y que le habían visto durante la noche de autos en la fiesta de La Rama, afirmaban que “nunca antes le habían visto así de eufórico, tan borracho, pero no era agresivo”. Varios de ellos coincidían en que “un grupo de chicos sin camiseta y muy morenos le estallaron una botella de cristal en la cabeza y que él intentó defenderse agitando la mano en la que tenía uno de los cristales rotos”, pero ninguno de ellos recuerda haber visto a la víctima porque, decían, había mucho alboroto, y “gente gritando y corriendo”.
Por su parte, la madre de Eliot, respondía a preguntas de la abogada defensora, Josefina Navarrete, que vio “llegar a mi hijo lleno de sangre esa mañana a casa, con la cabeza abierta y con la cara y cuello arañados, aunque con las heridas ya curadas, y en un estado que yo nunca había visto y me dijo que le habían atacado con una botella. Vi su ropa llena de sangre y la puse a lavar, sólo el pantalón y los zapatos, la camiseta no porque la había dejado en el coche, y cuando la guardia civil me la pidió se la entregué”.
Por otro lado, algunos de los testigos de la defensa, conocidos o amigos del acusado, y que le habían visto durante la noche de autos en la fiesta de La Rama, afirmaban que “nunca antes le habían visto así de eufórico, tan borracho, pero no era agresivo”. Varios de ellos coincidían en que “un grupo de chicos sin camiseta y muy morenos le estallaron una botella de cristal en la cabeza y que él intentó defenderse agitando la mano en la que tenía uno de los cristales rotos”, pero ninguno de ellos recuerda haber visto a la víctima porque, decían, había mucho alboroto, y “gente gritando y corriendo”.
Por su parte, la madre de Eliot, respondía a preguntas de la abogada defensora, Josefina Navarrete, que vio “llegar a mi hijo lleno de sangre esa mañana a casa, con la cabeza abierta y con la cara y cuello arañados, aunque con las heridas ya curadas, y en un estado que yo nunca había visto y me dijo que le habían atacado con una botella. Vi su ropa llena de sangre y la puse a lavar, sólo el pantalón y los zapatos, la camiseta no porque la había dejado en el coche, y cuando la guardia civil me la pidió se la entregué”.
Fotografías: En la primera imagen, uno de los guardias civiles identificando la camiseta de Eliot Sadam. En la segunda, el acusado delante de su abogada, Josefina Navarrete.