Y así fue nuevamente. Pasadas las 13.00 horas, un zumbido llamó la atención de los vecinos y turistas que se encontraban charlando y paseando por las inmediaciones del templo. Se trataba de un pequeño enjambre de abejas, causantes de las manchas de miel que adornan el frontis de la iglesia, que revoloteaban en una de las torres, tal y como muestra la imagen.