Los ecologistas consideran que además de las repercusiones negativas sobre las personas a las que se expropiará y sobre aquellas que sufrirán la contaminación acústica, los municipios afectados hipotecarán su futuro, ya que por cuestión de servidumbres aeronáuticas, verían coartado el diseño de planeamientos urbanísticos y de desarrollo del aprovechamiento de las energías renovables, entre otros aspectos.
En este sentido, tanto Turcón como la federación Ben Magec, creen que la población grancanaria afectada no ha sido informada sobre todas las repercusiones que sobre la salud humana tendrá esta infraestructura. Además, esta obra, junto con el Parque Aeroportuario y
Pero esto no es todo, la tercera pista es innecesaria, como pone de manifiesto el Plan Director del 2001 para la comarca, en el que se hacen estimaciones sobre la evolución del número de operaciones y pasajeros hasta el 2015, que se consideraba como el año en el que se saturarian las infraestructuras existentes.
Diez años después de la publicación del Plan se puede apreciar claramente que existe una gran diferencia entre lo que se estimaba como previsible y lo que realmente ha acontecido. En el 2010 se tenía una desviación de un -31,70% con respecto al número de pasajeros previstos, se esperaban 13,88 millones y se cerró el año con 9,48 millones. Es más, en ningún año se ha llegado a cumplir lo previsto y año a año las diferencias que se han dado han sido cada vez mayores. Actualmente se estima que Aeropuerto de Gran Canaria está trabajando a poco más de la mitad de su capacidad operativa con las dos pistas existentes. En definitiva se está hablando de enterrar más de 1.000.000.000 € de dinero público en un capricho sin sentido.