Jesús Vega*
Me lo contaron los chicos de un instituto. Unas alumnas, hace sólo unos días, acudieron al centro con la mochila de la JMJ. El profesor de Ética les llamó la atención por lo que él consideraba una publicidad religiosa en un centro que no lo es. Y aprovechando el momento, expresó en clase su desacuerdo con la jornada Mundial de la Juventud y fue un poquito más allá. Dijo algo así como que los jóvenes que fueron a Madrid son unos ignorantes y que están siendo engañados. Y que la Iglesia se está aprovechando para sacar de todo un beneficio económico, ya que la Jornada de la Juventud, afirmó, fue costeada con subvenciones del Gobierno….
Algunas chicas que estaban en la clase, y que habían participado en la JMJ, protestaron por lo que el profesor decía y afirmaron una y otra vez que ellas se habían pagado el viaje y la mochila y que se sentían totalmente libres para ir a la parroquia o no y de participar o no participar en la Jornada de la Juventud.
Yo pensaba que los indignados con la visita del Papa a España, y sobre todo con la fe de muchos jóvenes, ya estaban tranquilos y que se habían convencido de que la venida del Papa fue un beneficio económico para nuestro país y que la presencia de los jóvenes en la capital de España supuso una inyección de alegría y valores espirituales de los que tan faltos estamos. Pero no, aún queda alguno que no se ha enterado y que aprovecha las clases de ética para faltar el respeto a los discípulos. Precisamente en una clase de Ética, qué ironías.
Estos chicos que fueron engañados a Madrid, según usted querido profesor, tuvieron que buscarse el dinero haciendo actividades durante todo un año y así poder pagarse el viaje. Y la Iglesia no se aprovechó de ellos sino que les ayudó, incluso económicamente, y les apoyó para que pudieran compartir su experiencia con otros jóvenes del mundo entero. No son jóvenes que estén todo el día metidos en la iglesia, ni chicos y chicas fanáticos de la religión. Son, sencillamente, jóvenes que quieren conocer mejor a Jesús y vivir como cristianos y allí se han encontrado con Él.
Qué raro que el profesor no se haya dado cuenta de que esos chicos a los que trata de ignorantes, son ahora más responsables y más alegres y más estudiosos. Bastaría con comparar las notas de estos primeros meses con las del curso pasado. O comprobar cómo participan en clase. Nosotros en la parroquia sí que lo notamos. Y les animamos a estudiar y a participar y a escuchar con respeto a los profesores, incluido el de Ética. Haber ido a la JMJ no es ninguna vergüenza sino todo lo contrario.
La riqueza que nuestra parroquia y nuestra Iglesia diocesana busca no tiene nada que ver con el dinero. Nuestra mayor riqueza está en esos jóvenes que en Madrid fueron insultados por algunos el día de la manifestación en contra del Papa. Ellos se acercan libremente, cada semana, a la parroquia y, libremente, opinan. Son un ejemplo de alegría y de esfuerzo. En el día de la Iglesia diocesana los mayores entregamos un poco de dinero porque también se necesita para que la Iglesia cumpla su misión. Pero los jóvenes no ponen euros, ponen algo más importante. Ponen esos valores de los que tan necesitada está nuestra sociedad: entusiasmo, fe, sinceridad, tolerancia, respeto, capacidad de amar y de perdonar.
Aunque usted no sea creyente, estimado profesor de Ética, reconozca esos valores en los jóvenes cristianos. Y no intente desanimarles. Primero, porque no lo va a lograr. Y segundo, porque con eso, es usted el que se está desprestigiando. Y eso ellos no lo quieren tampoco para usted. Y yo tampoco.
*Jesús Vega es párroco de Cruce de Arinaga y Arinaga.
Me lo contaron los chicos de un instituto. Unas alumnas, hace sólo unos días, acudieron al centro con la mochila de la JMJ. El profesor de Ética les llamó la atención por lo que él consideraba una publicidad religiosa en un centro que no lo es. Y aprovechando el momento, expresó en clase su desacuerdo con la jornada Mundial de la Juventud y fue un poquito más allá. Dijo algo así como que los jóvenes que fueron a Madrid son unos ignorantes y que están siendo engañados. Y que la Iglesia se está aprovechando para sacar de todo un beneficio económico, ya que la Jornada de la Juventud, afirmó, fue costeada con subvenciones del Gobierno….
Algunas chicas que estaban en la clase, y que habían participado en la JMJ, protestaron por lo que el profesor decía y afirmaron una y otra vez que ellas se habían pagado el viaje y la mochila y que se sentían totalmente libres para ir a la parroquia o no y de participar o no participar en la Jornada de la Juventud.
Yo pensaba que los indignados con la visita del Papa a España, y sobre todo con la fe de muchos jóvenes, ya estaban tranquilos y que se habían convencido de que la venida del Papa fue un beneficio económico para nuestro país y que la presencia de los jóvenes en la capital de España supuso una inyección de alegría y valores espirituales de los que tan faltos estamos. Pero no, aún queda alguno que no se ha enterado y que aprovecha las clases de ética para faltar el respeto a los discípulos. Precisamente en una clase de Ética, qué ironías.
Estos chicos que fueron engañados a Madrid, según usted querido profesor, tuvieron que buscarse el dinero haciendo actividades durante todo un año y así poder pagarse el viaje. Y la Iglesia no se aprovechó de ellos sino que les ayudó, incluso económicamente, y les apoyó para que pudieran compartir su experiencia con otros jóvenes del mundo entero. No son jóvenes que estén todo el día metidos en la iglesia, ni chicos y chicas fanáticos de la religión. Son, sencillamente, jóvenes que quieren conocer mejor a Jesús y vivir como cristianos y allí se han encontrado con Él.
Qué raro que el profesor no se haya dado cuenta de que esos chicos a los que trata de ignorantes, son ahora más responsables y más alegres y más estudiosos. Bastaría con comparar las notas de estos primeros meses con las del curso pasado. O comprobar cómo participan en clase. Nosotros en la parroquia sí que lo notamos. Y les animamos a estudiar y a participar y a escuchar con respeto a los profesores, incluido el de Ética. Haber ido a la JMJ no es ninguna vergüenza sino todo lo contrario.
La riqueza que nuestra parroquia y nuestra Iglesia diocesana busca no tiene nada que ver con el dinero. Nuestra mayor riqueza está en esos jóvenes que en Madrid fueron insultados por algunos el día de la manifestación en contra del Papa. Ellos se acercan libremente, cada semana, a la parroquia y, libremente, opinan. Son un ejemplo de alegría y de esfuerzo. En el día de la Iglesia diocesana los mayores entregamos un poco de dinero porque también se necesita para que la Iglesia cumpla su misión. Pero los jóvenes no ponen euros, ponen algo más importante. Ponen esos valores de los que tan necesitada está nuestra sociedad: entusiasmo, fe, sinceridad, tolerancia, respeto, capacidad de amar y de perdonar.
Aunque usted no sea creyente, estimado profesor de Ética, reconozca esos valores en los jóvenes cristianos. Y no intente desanimarles. Primero, porque no lo va a lograr. Y segundo, porque con eso, es usted el que se está desprestigiando. Y eso ellos no lo quieren tampoco para usted. Y yo tampoco.
*Jesús Vega es párroco de Cruce de Arinaga y Arinaga.