17 de junio de 2013

CATPE apuesta por construir una nueva refinería en Granadilla o Arinaga

Lunes, 17 de junio.

Angel Ferrera, presidente de CATPE, en una imagen de archivo (LP)
Garantizar la permanencia de una refinería y la construcción de un parque de almacenamiento son claves para asegurar en Canarias el abastecimiento de combustibles y la estabilidad de los precios. 
El Centro Atlántico de Pensamiento Estratégico (CATPE), que preside el empresario Angel Ferrera, llama la atención, en su último estudio "Política Energética en Canarias. Horizonte 2030" sobre la debilidad del sector energético como uno de los ejes de desarrollo de la economía regional. Las causas: la elevadísima dependencia exterior, basada exclusivamente en el petróleo, y un evidente déficit de infraestructuras de generación y de transporte de energía eléctrica que la última iniciativa legislativa por parte del Gobierno de Mariano Rajoy no sólo no corrige, sino que "obstaculiza las posibles soluciones", según señala el estudio.
En este marco, CATPE propone un doble desafío. Por un lado, construir una nueva refinería, moderna y más pequeña en Granadilla o Arinaga, tanto para el suministro interior como internacional y, por otro, ahondar en una idea ya formulada en el primer plan energético de Canarias del año 1986, por la que Canarias debe contar con un "derecho preferente" de acceso a productos petrolíferos en caso de crisis".
La intención del Centro Atlántico de Pensamiento Estratégico con esta propuesta, recogida en un informe que analiza la política energética en Canarias, con el horizonte puesto en el año 2030 es, precisamente, abrir un debate partiendo de la premisa de que "una refinería en Canarias es un elemento fundamental para la seguridad del abastecimiento y la estabilidad de los precios de los combustibles".
En opinión de CATPE, Canarias debe contar en su propio territorio físico con reserva de combustible para el mercado de interior para cubrir los 92 días marcados por la legislación europea. Con Cepsa, hoy en día, Canarias dispone de 179 días de consumo, muy por encima de lo exigido. Sin embargo, en caso de que la refinería cesara su actividad, y aún manteniendo los tancajes existentes en el dique del Este, en el Puerto de Santa Cruz, y los almacenamientos de keroseno en los aeropuertos de Tenerife Norte y Reina Sofía, la capacidad de almacenamiento se reduciría de manera significativa a 87 días, por debajo de los 92 exigidos.
Entre los elementos a favor, el informe menciona la seguridad del aprovisionamiento, el aumento de la competitividad de los precios de los combustibles para el mercado interior y la aviación y la importante carga de trabajo y de negocio para las empresas canarias. Además, resalta, "generaría alrededor de 100 puestos de trabajo directos y otros 300 indirectos", y añaden, en este caso, que se podría aprovechar el personal ya formado en la refinería de Cepsa.