| Borja Suárez y Sebastián Sánchez (1º y 3º por la derecha), junto al grupo de cooperantes en la Casa del Cooperante de Solidaridad Médica |
Canarias7
En plena Amazonia de Bolivia, donde nadie llega y sin embargo vibran milenios indios, manos solidarias de médicos, enfermeros y cooperantes, muchos de ellos canarios, lo dan todo todos los días.
Con esfuerzo, amor y esperanzas han pulverizado fronteras y dificultades, consiguiendo hacer posible el milagro de una vida más digna para 74 comunidades indígenas que habitan de forma dispersa en tres áreas del departamento del Beni, en el norte del país andino.
Con ríos de longitudes interminables y caminos que durante la mayor parte del año se encuentran impracticables, los miembros de la ONG Solidaridad Médica España llevan a cabo proyectos y campañas solidarias en colaboración con el Gobierno de Beni.
Testigos en primera persona de esa labor han sido los vecinos de nuestro municipio Sebastián Sánchez y el fotógrafo de Canarias7, Borja Suárez, que aunque natural de Santa Lucía reside en el Cruce de Arinaga, y que compartieron con los cooperantes vivencias, vicisitudes, penas y alegrías durante casi un mes.
Solidaridad Médica, que nació en Canarias en 2003, y que de hecho mantiene su sede en el Centro Comercial Botánico de Maspalomas, opera actualmente en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (Tipnis), ubicado en el departamento del Beni, en la provincia de Moxos, al noreste de Bolivia y al sur de la región amazónica boliviana.
Estas comunidades indígenas, olvidadas por las instituciones, viven un aislamiento geográfico casi absoluto. Se llega hasta ella navegando por tres ríos caudalosos, como el Maniqui, y utilizando embarcaciones o medios muy precarios. Llevar la medicina a estos sitios apartados deja de convertirse en una aventura para ser una hazaña de héroes que lo dan todo por la vida.
La ONG Solidaridad Médica España ha sacado a la venta un calendario con fotos realizadas por Borja Suárez en las que se muestran imágenes muy significativas de la abnegada actividad que llevan a cabo los cooperantes en tierras del país sudamericano y que, al precio de 8 euros, ayudará a que los médicos y los enfermeros puedan realizar los proyectos previstos, entre ellos el denominado Programa Vida, dedicado a atender enfermedades o patologías muy graves y afectados por mordeduras de víboras venenosas.