Antonio Morales*
A principios de octubre, los
medios de comunicación se hacían eco de que distintos sondeos y otros datos
recabados en el entorno del PP apuntaban su hundimiento en la intención de
votos. Los presupuestos, cuestionados a diestra y siniestra, el varapalo a las
pensiones, el caso Bárcenas, las cifras del paro, el empobrecimiento de la
población y la crisis catalana, entre otros asuntos, precipitaban una caída que
se ha traducido en la pérdida de doce puntos de apoyo electoral en apenas año y
medio. Las alarmas empezaron a sonar con estruendo y pronto se sacaron de la
manga una nueva campaña de propaganda mediática de “brotes verdes” para
intentar frenar el derrumbe que se les venía encima y la pérdida de popularidad
y aceptación. Y eso que la que nos endilgaron el pasado abril, cuando De
Guindos nos decía que “el futuro se presenta mejor que hace un año”, apenas les
dio resultado.
Como por arte de magia, los
titulares de los periódicos, los tertulianos en masa, las radios y las
televisiones, empiezan a trasladarnos la idea de que España abandona la recesión
con el aval de los inversores internacionales. La propaganda mediática insiste
en vendernos un record en la llegada de turistas, el aumento de las
exportaciones, un superávit en la balanza exterior, la contención de la inflación…
El crecimiento de la economía en un 0,1% les da pie a apoyar la afirmación de
Montoro de que “no solo hay luz al final del túnel sino que se atisba la salida
del túnel de la crisis económica de España”.
El Gobierno, paralelamente, no
duda en acudir a la mentira más cruel e insensible para decirnos, a través de
la vicepresidenta, que 520.000 personas cobran el paro y trabajan
fraudulentamente, o por medio de Montoro que los salarios no han bajado en el país.
En fin, que la cosa no está tan mal. Pero era tan flagrante la falsedad que los
dos tuvieron que desdecirse. Al tiempo no dudaron en sumarse a la mascarada los
que más se están beneficiando de esta crisis: así aparece Emilio Botín
anunciando ganancias millonarias para su banco y un cambio “drástico” que está “haciendo
llegar dinero por todas partes”. Y no se queda a la zaga César Alierta, Presidente del Consejo Empresarial para la Competitividad y de Telefónica que
nos habla de un país de fábula, “el mejor situado del mundo, y con las bases más
sólidas para un futuro muy importante”, aunque, eso sí, es preciso seguir “con
la agenda reformista”. Pura felonía.
Pronto se alzan voces
cuestionando tanta alharaca. El Gobernador del Banco de España advierte que el
crecimiento del 0,1% “no es para lanzar campanas al vuelo, ni garantiza la
recuperación” y el FMI afirma que la economía apenas crecerá en un 2% y que, cómo
no, “se deberán seguir recortando los salarios y realizando mejoras en la
productividad” (la traducción es más trabajo y menos sueldo). Y lo hace también
el Presidente del Eurogrupo, el ¡socialdemócrata! Jeroen Dijsselbloem, que nos
pide trabajar “todavía más tiempo y más duro” para salir de la crisis. Los
mismos medios que participan en la campaña les entra un poquito de pudor y
empiezan a aclararnos, como si no se percibiera, que la recuperación todavía no
se notará en la calle. Que eso es harina de otro costal.
Como apunta Joaquín Estefanía, “han
actualizado el lema de que una buena noticia, aunque sea falsa nos conviene” y
por eso, hace unos días, Cristóbal Montoro volvía a salir en El País afirmando
que “la gente empieza a notar la recuperación”. Pero la realidad es tercamente
más sincera. Apabullantemente más veraz.
Y nos dice que el endeudamiento
del Estado creció en 369.184 millones de euros desde las políticas de ajuste de
2010. Que la deuda pública española es la tercera de Europa que más crece. Que
se está produciendo un traspaso de la deuda privada (a principios de la crisis
era un 83% del total) a la pública. Que en el último año, según Gay de Liébana,
los ciudadanos han visto incrementar la presión fiscal sobre ellos en 30.000
millones y que la recuperación del sector bancario ha costado 246.441 millones
de euros, el 25 % del PIB español. Que más de 90.000 millones se evaporan del
país cada año por la evasión fiscal. Que el 99% de las empresas del Ibex tienen
fondos en paraísos fiscales. Que en el último año han cerrado 400.000 pymes.
Que España está a la cabeza de Europa en desigualdad. Que el Estado de
bienestar ha sufrido en su conjunto un hachazo de más de 20.000 millones de
euros. Que la educación, la sanidad, los servicios sociales no solo han sufrido
recortes, privatizaciones, copagos, etc, sino una regresión ideológica brutal.
Que los ciudadanos que peor lo están pasando son abandonados al albur de
programas baratos de caridad de la televisión pública o a la labor ingente de
onegés. Que las pensiones sufrirán un recorte de 33.000 millones de aquí al
2022. Que siguen habiendo casi seis millones de parados y que los contratos
nuevos son más precarios (las horas extras ya no se pagan y las bajas no se
piden) y en un tercio temporales y a tiempo parcial. Que el número de
dependientes atendidos se ha reducido en 15.000 a lo largo de este año. Que el
gasto del Estado por habitante se ha desplomado a la mitad en los últimos
cuatro años. Que los sueldos siguen cayendo y la sociedad empobreciéndose
mientras los ricos aumentan en un 13%. Que tres millones de españoles malviven
con 307 euros al mes. Que la red básica de Servicios Sociales se ha recortado
en un 65%. Que tres millones de españoles padecen pobreza severa. Que el 20% de
los hogares ingresan menos de 14.700 euros, el límite del umbral de la pobreza
en la que se encuentran doce millones de personas. Que 600.000 hogares no
perciben ningún tipo de ingresos. Que cada tres minutos un niño cae en la
pobreza. Que casi dos millones de jóvenes menores de 16 años padecen malnutrición.
Que los jóvenes en paro, más de un 60%, se tienen que ir del país. Que los
desahucios y ejecuciones hipotecarias ya han sobrepasado el medio millón de
casos… Una letanía de dolor y empobrecimiento que el Gobierno nos vende como
recuperación.
Algún día
vendrán de verdad los brotes verdes y mejoraremos las cuentas pero nos daremos
de bruces con un déficit democrático muy difícil de recuperar. Despertaremos de
este mal sueño pero nos daremos cuenta de que los que nos iban a sacar de la
crisis y a librar de la corrupción nos ha engañado impunemente. Que la justicia
social será un cuento para dormir a los nietos por los abuelos que vivieron la
Transición. Que los primeros que han sufrido lo peor de la crisis serán los últimos
en recuperarse. Que los trabajos serán baratos, precarios, sin sindicatos y con
derechos laborales mínimos. Que se habrá privatizado lo poco público que nos
queda. Que la educación y la sanidad (deterioradas y frágiles) ya no serán
universales y gratuitas. Que se habrán quebrado los instrumentos que garanticen
la equidad y la igualdad. Que la competitividad no la alcanzaremos por la I+D+i
sino por los salarios más bajos. Que la Justicia solo estará al servicio de los
que se la puedan pagar. Que las restricciones a los derechos fundamentales y
las libertades serán brutales. Que la política más servil habrá entregado el
Estado y la administración de lo poco público que quede a poderes económicos
que no hemos elegido. Que habremos retornado a un país centralizado y con las
autonomías y los ayuntamientos reducidos a la mínima expresión. Y lo peor es
que nos habrán ganado la guerra sin haber participado en ninguna batalla. Que
habremos entregado la plaza sin resistencia.
*Antonio Morales es Alcalde de Agüimes. (www.antoniomorales-blog.com)