Domingo, 29 de marzo.
Redacción
El consejero de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, Poli Suárez, participó el viernes en Moya en el IV Encuentro de Escuelas Rurales de Gran Canaria, una cita que reunió a cerca de 680 estudiantes con sus familias y a más de un centenar de docentes de distintos puntos de la isla, en torno a una jornada pensada para compartir experiencias y dar visibilidad al trabajo que se desarrolla en estos centros.
En el encuentro participaron los ocho Colectivos de Escuelas Rurales (CER) de Gran Canaria: Firgas, Telde, Moya, Gran Canaria Oeste, Las Palmas–Arucas, Santa Brígida–San Mateo, Agüimes (Temisas)–San Bartolomé y Guía–Gáldar–Agaete, que agrupan un total de 34 escuelas unitarias distribuidas por toda la isla.
Junto al consejero, asistieron al acto el viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera; el director general de Administración de Centros, Escolarización y Servicios Complementarios, David Crego; el alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso; y la concejala de Educación del Ayuntamiento de Moya, Lucía Rodríguez, en una jornada que reunió también a la comunidad educativa en un ambiente cercano que reflejó el arraigo de estas escuelas en su entorno.
“El sentido de este encuentro es claro: reconocer el trabajo que se realiza en nuestras escuelas rurales y darle el lugar que merece dentro del sistema educativo”, señaló Poli Suárez.
“Aquí se ve de forma muy clara que no hablamos de un modelo residual, sino de una forma de educar que está plenamente conectada con la realidad de Canarias y que responde a las necesidades de muchos municipios”, al tiempo que agradeció la labor que hacen las familias del alumnado para mantener vivas las escuelas unitarias.
El consejero añadió que “defender la escuela rural es también defender una manera de vivir y de entender el territorio”, y recordó que estos centros “han sabido adaptarse con el paso del tiempo, manteniendo una relación muy estrecha con su entorno y ofreciendo una educación cercana y ajustada a cada contexto”.
Por su parte, el alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, destacó que “este encuentro pone en valor el papel fundamental de las escuelas rurales en nuestro municipio y en toda la isla", y agregó que "hoy hemos vivido una jornada muy especial, con casi 680 escolares compartiendo experiencias, mostrando sus trabajos y fortaleciendo los lazos entre comunidades educativas en un entorno de aprendizaje y convivencia”.
La jornada comenzó con una entrega de distinciones a cada uno de los colectivos y la lectura del manifiesto en defensa de las escuelas rurales, tras la que se realizó un recorrido por el casco del municipio, donde se instalaron distintos espacios en los que el alumnado pudo mostrar proyectos, iniciativas y trabajos vinculados a su entorno.
Este itinerario concluyó en el polideportivo municipal, donde tuvo lugar un espacio de convivencia más amplio entre todos los participantes, ya que la programación incorporó propuestas culturales conectadas con el territorio como la actuación del cantante Arístides Moreno, con su habitual tono cercano y participativo, y la intervención del verseador Yeray Rodríguez, que puso el cierre al encuentro con una décima de despedida.
Este encuentro se alinea con la estrategia de la consejería de reforzar el papel de las escuelas rurales dentro del sistema educativo canario, no solo como una respuesta necesaria a la dispersión geográfica del archipiélago, sino también como un modelo con valor propio.
En estos centros se desarrolla una práctica educativa que combina cercanía y una fuerte conexión con el entorno, lo que permite atender de forma más personalizada al alumnado y favorecer una relación directa con las familias.
En este sentido, la Consejería de Educación mantiene una línea de trabajo orientada a consolidar y dar continuidad a este modelo, entendiendo que su existencia es clave para garantizar la igualdad de oportunidades en todo el territorio.
La escuela rural no solo asegura el acceso a la educación en condiciones adecuadas, sino que contribuye a sostener la vida en los municipios y a mantener un vínculo activo entre el sistema educativo y la realidad social de cada comunidad, una cuestión especialmente relevante en un territorio fragmentado como el canario.
