30 de mayo de 2026

Colaboraciòn: El Día de Canarias y el habla canaria

Sábado, 30 de mayo. 

Fernando T. Romero

En la presente edición del “Día de Canarias” pretendemos reflexionar modestamente sobre la necesidad de mantener y reforzar, sin complejos, nuestro singular dialecto canario como forma correcta de expresión del español de Canarias y como factor importante de nuestra identidad como pueblo.
El Parlamento de Canarias en el año 1999, aprobó la creación de la Academia Canaria de la Lengua. Según el artículo 3 del capítulo II de sus Estatutos, tiene entre sus funciones principales: “estudiar científicamente el español de Canarias, divulgar sus resultados, resolver cuantas consultas se le formulen, aconsejar en todo lo que ataña a la enseñanza del español en el Archipiélago, colaborar con las autoridades educativas en lo relativo a sus competencias, fomentar la colaboración científica con las otras academias hispánicas y estimular el desarrollo de las perspectivas culturales de los canarios”.
Conformada por lingüistas, poetas, biólogos, economistas, historiadores, etc., la Academia Canaria de la Lengua juega un papel importante para erradicar el tradicional y erróneo complejo de inferioridad lingüístico que, sin rigor científico, se nos ha inculcado y que históricamente ha aquejado a los isleños. Este complejo de inferioridad, asumido por muchos, perdura todavía en determinados colectivos y sectores profesionales, tal vez, por desconocimiento o por estulticia.
La Academia Canaria ha promovido publicaciones como el “Diccionario básico de canarismos”, diversos estudios sobre distintos aspectos del habla insular, estudios sobre autores canarios y también ofrece, entre otras cosas, una biblioteca digital del español en Canarias. Todo ello ha contribuido a que, cada vez más, los canarios se sientan orgullosos de su forma de hablar. Muchos canarios ya no ocultan ni esconden su forma de expresión oral, sino al contrario, cada vez son más los que se expresan y manifiestan con orgullo su acento y peculiar forma de expresión.
Somos canarios porque hablamos la lengua española al modo canario. De la misma manera que los andaluces hablan el español al modo andaluz, los castellanos lo hacen al modo de Castilla, los mejicanos hablan la lengua española al modo de Méjico, los argentinos al modo de Argentina, etc.
Por tanto, coincidiendo con el profesor Marcial Morera, el español de Canarias no consiste sólo en un puñado de términos (guagua, gofio, baifo, boliche, jeito, fonil, etc.) y pronunciaciones que, para otros, pueden resultar más o menos curiosas y pintorescas. No es sólo eso. Tenemos que ser conscientes de que la propia Real Academia Española de la Lengua reconoce que todas las variedades (o variantes) del español son igualmente correctas y legítimas. Y desde el punto de vista cultural, lo que define especialmente la identidad de la gente de las islas es el habla canaria.
Nuestra insularidad y lejanía de Europa, así como nuestra tradición histórica de emigración hacia el continente americano, ha determinado nuestra singularidad en el uso de la lengua española. Es evidente que muchos jóvenes (y no tan jóvenes), por ejemplo, se pasan al “vosotros-vosotras” seguido del “vais”, “coméis”, “jugáis”, etc. Lo hacen por inseguridad y porque creen que es más prestigioso, en vez de usar nuestro “ustedes”, que es totalmente correcto y se aplica a ambos géneros, por lo que resulta mucho más inclusivo.
Para un canario expresarse con la segunda persona del plural de las formas verbales constituye un grave error. Además, quien así se expresa, normalmente no puede ser consecuente, ya que, aunque se lo propusiera, no puede abandonar su expresión canaria en cuanto a otros aspectos de la pronunciación. Por ejemplo, no puede abandonar el seseo, ni el yeísmo, ni la aspiración de la “s”, ni la pronunciación de la “ch” a la manera canaria.  Y el resultado, al final, es algo ridículo.
De ahí que resulte lamentable y patético observar a algunos canarios y canarias que, por propia voluntad, intentan abandonar su acento y tratan de adoptar torpemente la forma de expresión de otros. Asimismo, resulta igual de grave si son los demás los que nos obligan a ello (la propia escuela, los poderes públicos, las empresas, los medios de comunicación, el esnobismo, las influencias sociales…). En ambos casos, tanto si es por propia voluntad o por influencias externas, se desnaturaliza el ser humano. Y el que imita una forma de hablar que no es la suya (dentro de la misma lengua), se convierte en un ser sin alma propia.
Por ello, nuestro dialecto, es decir, nuestra forma de hablar y nuestro acento canario lo tenemos que conservar y defender ante cualquier influencia externa, porque es patrimonio nuestro y herencia de nuestros antepasados. Es la forma con la que nos relacionamos con el mundo. Cada palabra de la lengua que hablamos contiene los sentimientos, la memoria, el ambiente y el humor que nos identifica. ¡Es nuestra identidad!
La Academia Canaria de la Lengua es una institución científica que estudia, defiende y promociona con rigor la expresión lingüística de los canarios de ayer y de hoy. El Gobierno de Canarias debe preocuparse mucho más por conservar y fortalecer nuestro dialecto, dotando a la Academia Canaria de más recursos económicos, hasta conseguir que pueda disponer de cierto nivel de profesionalización para que su influencia, mediante una programación adecuada, sea mucho más eficaz en los ámbitos educativos y sociales del Archipiélago.
Por último, debemos ser conscientes también de que las modalidades lingüísticas periféricas (=externas al conjunto geográfico peninsular) constituyen el noventa por ciento (90%) del español hablado en todo el mundo. Y dentro de ese 90% se encuentra la modalidad del español de Canarias (el dialecto canario), que define nuestra identidad de manera muy especial. Y la mejor manera de defender y proteger nuestro patrimonio oral es expresarnos siempre con rigor y sin complejos, utilizando correctamente nuestro tradicional dialecto canario.
Feliz Día de Canarias.