Sábado, 16 de mayo.
Redacción
El Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF) celebró el jueves la presentación oficial de una pieza cerámica de excepcional valor patrimonial perteneciente a la cultura del pueblo majo, que ha sido donada a la institución por el agüimense Juan Martín Guerra, conocido como Juanele.
El acto, que formaliza el regreso a la isla de este bien arqueológico de singular relevancia, contó con la presencia del donante, así como de representantes de la Institución insular y del equipo técnico del museo.
La pieza, que pasa a integrarse en los fondos que custodia el Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF), constituye un testimonio material fundamental para el conocimiento de la cultura aborigen majorera al tratarse de una obra cerámica considerada única, tanto por su tipología como por sus excepcionales motivos decorativos, que aporta información clave sobre las expresiones materiales y las tradiciones del pueblo majo.
Tras su recepción, el bien será sometido a un proceso de catalogación y estudio pormenorizado por parte de los expertos del museo para profundizar en su contexto histórico.
Durante el acto, la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, subrayó que la incorporación de esta pieza "tiene un enorme valor para nuestra isla, ya que no es solo una cerámica, sino una parte fundamental de nuestra identidad y de la cultura del pueblo majo".
García agradeció a Juan Martín Guerra, señalando que "su gesto individual se convierte hoy en un beneficio colectivo", al tiempo que destacó que donar este tipo de bienes es "valorar y respetar la esencia de un pueblo, entendiendo que el patrimonio no debe quedarse en lo privado, sino estar en este museo, donde puede ser protegido, estudiado y puesto al alcance de toda la ciudadanía".
Por su parte el consejero de Patrimonio Cultural, Rayco De León, subrayó que "esta incorporación responde a una de las líneas estratégicas del Museo Arqueológico de Fuerteventura: localizar y recuperar el patrimonio cultural de la isla que se encuentra disperso en otras colecciones o museos".
En este sentido, apuntó, "la colaboración ciudadana es una herramienta indispensable para la protección del patrimonio, permitiendo que bienes de titularidad privada regresen al ámbito público para el disfrute y estudio de toda la ciudadanía”.
Según el donante de la pieza, Juan Martín Guerra, nada más tener contacto visual con esta cerámica, supo que era una pieza excepcional, lo que le llevó a seguirle la pista hasta que finalmente pudo adquirirla en 1996.
"La pieza, dijo, pertenece a Fuerteventura, por lo que es donada al museo para que regrese a su lugar de origen, para que sea custodiada y disfrutada por toda la ciudadanía".
Esta donación se suma a los esfuerzos institucionales por reunir el patrimonio majo que, históricamente, ha terminado en centros fuera de la isla, reforzando el papel del Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF) como el gran referente de la memoria histórica majorera.
El Cabildo de Fuerteventura invita a la ciudadanía a visitar el museo y conocer de cerca la riqueza de la cultura aborigen, reafirmando que la protección del patrimonio es una tarea compartida entre las instituciones y la población de la isla.
Con esta nueva incorporación, el Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF) continúa consolidándose como un espacio vivo, dedicado no solo a la custodia de restos materiales, sino a la constante reconstrucción del relato histórico de la isla.
Esta magnífica vasija aborigen cuenta con una singular historia de más de medio siglo documentada por su donante.
Localizada originalmente en el afamado Bazar Estoril de Las Palmas de Gran Canaria en 1971, la pieza formaba parte de la colección privada del Cónsul de la India en Las Palmas, el Sr. Chandan Bulchand.
La autenticidad de la cerámica fue avalada en su día por el historiador y arqueólogo Julio Moisés (Restaurador Oficial del Patrimonio Nacional y asesor del Cabildo de Gran Canaria), quien la calificó como una pieza única en su género.
Tras ser custodiada por la familia Bulchand durante décadas, fue adquirida en febrero de 1996 por Juan Martín Guerra, quien ha mantenido su integridad hasta el día de hoy.
La pieza, que culmina un viaje de 55 años para reintegrarse en el patrimonio de Fuerteventura, presenta en su borde pequeñas muescas históricas que, según los expertos, sirvieron en su momento para realizar los análisis de expertización que confirmaron su origen en la antigua Maxorata.
El acto, que formaliza el regreso a la isla de este bien arqueológico de singular relevancia, contó con la presencia del donante, así como de representantes de la Institución insular y del equipo técnico del museo.
La pieza, que pasa a integrarse en los fondos que custodia el Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF), constituye un testimonio material fundamental para el conocimiento de la cultura aborigen majorera al tratarse de una obra cerámica considerada única, tanto por su tipología como por sus excepcionales motivos decorativos, que aporta información clave sobre las expresiones materiales y las tradiciones del pueblo majo.
Tras su recepción, el bien será sometido a un proceso de catalogación y estudio pormenorizado por parte de los expertos del museo para profundizar en su contexto histórico.
Durante el acto, la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, subrayó que la incorporación de esta pieza "tiene un enorme valor para nuestra isla, ya que no es solo una cerámica, sino una parte fundamental de nuestra identidad y de la cultura del pueblo majo".
García agradeció a Juan Martín Guerra, señalando que "su gesto individual se convierte hoy en un beneficio colectivo", al tiempo que destacó que donar este tipo de bienes es "valorar y respetar la esencia de un pueblo, entendiendo que el patrimonio no debe quedarse en lo privado, sino estar en este museo, donde puede ser protegido, estudiado y puesto al alcance de toda la ciudadanía".
Por su parte el consejero de Patrimonio Cultural, Rayco De León, subrayó que "esta incorporación responde a una de las líneas estratégicas del Museo Arqueológico de Fuerteventura: localizar y recuperar el patrimonio cultural de la isla que se encuentra disperso en otras colecciones o museos".
En este sentido, apuntó, "la colaboración ciudadana es una herramienta indispensable para la protección del patrimonio, permitiendo que bienes de titularidad privada regresen al ámbito público para el disfrute y estudio de toda la ciudadanía”.
Según el donante de la pieza, Juan Martín Guerra, nada más tener contacto visual con esta cerámica, supo que era una pieza excepcional, lo que le llevó a seguirle la pista hasta que finalmente pudo adquirirla en 1996.
"La pieza, dijo, pertenece a Fuerteventura, por lo que es donada al museo para que regrese a su lugar de origen, para que sea custodiada y disfrutada por toda la ciudadanía".
Esta donación se suma a los esfuerzos institucionales por reunir el patrimonio majo que, históricamente, ha terminado en centros fuera de la isla, reforzando el papel del Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF) como el gran referente de la memoria histórica majorera.
El Cabildo de Fuerteventura invita a la ciudadanía a visitar el museo y conocer de cerca la riqueza de la cultura aborigen, reafirmando que la protección del patrimonio es una tarea compartida entre las instituciones y la población de la isla.
Con esta nueva incorporación, el Museo Arqueológico de Fuerteventura (MAF) continúa consolidándose como un espacio vivo, dedicado no solo a la custodia de restos materiales, sino a la constante reconstrucción del relato histórico de la isla.
Esta magnífica vasija aborigen cuenta con una singular historia de más de medio siglo documentada por su donante.
Localizada originalmente en el afamado Bazar Estoril de Las Palmas de Gran Canaria en 1971, la pieza formaba parte de la colección privada del Cónsul de la India en Las Palmas, el Sr. Chandan Bulchand.
La autenticidad de la cerámica fue avalada en su día por el historiador y arqueólogo Julio Moisés (Restaurador Oficial del Patrimonio Nacional y asesor del Cabildo de Gran Canaria), quien la calificó como una pieza única en su género.
Tras ser custodiada por la familia Bulchand durante décadas, fue adquirida en febrero de 1996 por Juan Martín Guerra, quien ha mantenido su integridad hasta el día de hoy.
La pieza, que culmina un viaje de 55 años para reintegrarse en el patrimonio de Fuerteventura, presenta en su borde pequeñas muescas históricas que, según los expertos, sirvieron en su momento para realizar los análisis de expertización que confirmaron su origen en la antigua Maxorata.

