13 de junio de 2026

León XIV recuerda al agüimense Antonio Vicente González como ejemplo de entrega, servicio y fe al prójimo

 Sábado, 13 de junio. 

Redacción

El Papa León XIV celebró este jueves en la Catedral de Canarias, con lleno en el interior del templo y también en la plaza de Santa Ana, un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos/as, y agentes pastorales de la Diócesis de Canarias.
Una vez en Santa Ana, León XIV fue recibido en el atrio por el deán del templo, José Lavandera, el canciller de la Diócesis, Jorge Martín de la Coba, y el rector del Seminario, Juan Carlos Arencibia. 
Su entrada la hizo acompañado del obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, con el himno que acompaña su gira española, "Alza la mirada", y su primer gesto fue el de adoración del Santísimo en su capilla, antes de dirigirse a su asiento.
A continuación, el obispo dio la bienvenida a León XIV, al que habló de los retos que afronta la iglesia en Canarias y de las preocupaciones de las personas que habitan estas islas, haciendo hincapié en el turismo, la precariedad laboral, la vivienda, la soledad de la personas mayores y el drama migratorio.
Continuó la celebración con la lectura de la Sagrada Escritura con el periodista Armando Vallejo, y a continuación intervinieron el sacerdote claretiano Santiago Cerrato y la vicecansiller de la Diócesis de Canrias, Enélida Hernández,
El pontífice tomó posteriormente la palabra y lo primero que hizo fue mostrar su alegría por poder compartir este encuentro con los presentes en la Catedral y en el exterior y dio las gracias "por la cálida bienvenida, por su presencia afable y por sus testimonios, que son el reflejo de una de una Iglesia viva".
A las islas, dijo, "vengo  como padre y hermano en la fe: con ustedes soy cristiano y para ustedes, obispo", y continuó un discurso en el que recordó que "cada uno de nosotros ha recibido diversos dones y ministerios para la edificación del cuerpo de Cristo como hemos escuchado en la lectura de la 'Carta a los Efesios'".
Y señaló que "esta es la llamada del Señor que hoy vibra nuevamente en nuestros corazones y confirma nuestra vocación y misión: construir juntos la Iglesia cimentados en Cristo".
León XIV invitó a los presentes a reflexionar sobre dos actitudes "de nuestra vida cristiana que hemos de tener en cuenta para ser arquitectos sabios en la construcción de la civilización del amor".
Apuntó, asimismo, que los canarios, "nativos o por adopción", tienen "el privilegio de gozar cada día de la presencia majestuosa del mar, y dicen que en los ojos de un isleño esa imagen, que tiene sabor a patria y a hogar, permanece grabada en sus pupilas de manera perenne, y que se echa mucho de menos al estar lejos, tierra adentro".
Añadió que "este sentimiento corresponde a una sana nostalgia de inmensidad, de cielo y de mar abiertos que se extienden en el horizonte, sin límites ni fronteras; y a un corazón sensible dispuesto a despedir con una lágrima a los que se van y a recibir con los brazos abiertos a los que llegan".
En ese sentido, "el mar puede ser sinónimo de distancia y separación", dijo antes de recordar las palabras de San Agustín en las que señala que "si alguien divisara desde lejos su patria, pero un mar se interpusiera entre los dos: ve a dónde ir, pero ignora el camino".
Y continuó afirmarndo que "así nos ocurre a nosotros: anhelamos alcanzar nuestra condición estable, pero está por medio el mar de este mundo», y agregó que "para enseñarnos el camino", vino Cristo y "nos puso el leño con el que poder atravesar el mar".
León XIV afirmó que "nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo" y que "esta es la primera actitud que nos orienta para navegar en las aguas de la vida y llegar al destino, a la patria celestial: abrazar la cruz de Cristo".
Además, señaló que "ejemplo de ello en estas benditas tierras, entre tantos otros, es el venerable Antonio Vicente González, sacerdote diocesano, también conocido como 'el buen pastor canario'", antes de reconocer a los presentes la labor que desarrollan.
"La primera pauta de navegación es abrazar la cruz de Cristo y ustedes lo hacen cotidianamente como cirineos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida, por lo que les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia", añadió.
La segunda actitud que destacó el pontífice fue la de cultivar una espiritualidad eucarística, algo que enlazó con la antigua tradición que "se conserva en esta hermosa Catedral: la lluvia de pétalos de flores ante el Santísimo Sacramento que se realiza el día de la Ascensión, como signo de los bienes espirituales y celestiales que derrama el Señor al subir al cielo».
Solicitó a las presentes hacer "de nuestra vida una respuesta al deseo de Jesús: que todos sean uno para que el mundo crea", y dijo que "una forma concreta para manifestar esta espiritualidad de comunión es la solidaridad cristiana, porque la unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega".
León XIV animó a la iglesia peregrina de Canarias "a seguir ofreciendo todo el amor que ustedes, a su vez, han recibido del señor, amor que se hace alimento en la acogida, en la escucha, en la cercanía y el cuidado de los más frágiles".
También conminó a la iglesia canaria a seguir fuertemente arraigada en Cristo, antes de encomendarse a la virgen María para que "nos ayude a remar mar adentro» para así llegar «al puerto seguro del encuentro definitivo con su hijo".