11 de junio de 2008

Las Salinas de Arinaga declaradas por el Gobierno de Canarias como Bien de Interés Cultural

Miércoles, 11 de Junio.

El Gobierno de Canarias suma al catálogo de Bienes de Interés Cultural a las Salinas de Arinaga, situadas en el municipio Agüimes. En decreto, aprobado por el Consejo de Gobierno, se le otorga la categoría de Sitio Etnológico. Estas salinas formaban parte de un complejo localizado en la costa Sureste de la isla, del que en la actualidad sólo quedan en activo tres ejemplos (Tenefé, Arinaga y Bocabarranco).
Las Salinas de Arinaga responden al modelo Mediterráneo, caracterizado por el asiento artificial sobre barro apisonado y dobles concentradores (concentrador-cristalizador) que conforman un paisaje cuadriculado característico del Mediterráneo. Sin embargo, este modelo va a sufrir una serie de variaciones con el objetivo de adaptarlas a las condiciones intermareales de Canarias y a la escala de su modelo socioeconómico.
La superficie que ocupa el área del BIC es de 26.418,696 metros cuadrados, con un perímetro de 743, 151 metros. Esta superficie ha estado dividida en dos unidades productivas diferenciadas, pero unidas en la misma parcela. La más al norte, se vio afectada por las obras de encauzamiento del Barranco de Balos o Barranco de Guerra, reduciendo parte de la superficie productiva, especialmente a los cocederos o concentradores que las alimentaba.
El patrimonio intangible asociado a las salinas configura un bien cultural de primer orden, cuya continuidad depende de que la actividad y su cultura material (patrimonio inmueble) se mantengan en activo. Por tanto, la conservación de estas salinas supone también una garantía de continuidad para un oficio, el de salinero, que guarda una importante carga histórica ligada a los inicios de la actividad. El saber y los conocimientos acumulados y transmitidos durante varias generaciones, forman parte inseparable de este legado histórico.
Las salinas representan también un modelo de interacción ambiental entre el aprovechamiento de los recursos y las condiciones del medio natural. De esta manera, se comportan como marisma artificial, generando un ecosistema en el que tienen su hábitat un número importantes de especies naturales y vegetales, que incorporan valores añadidos, especialmente destacado en el capítulo ornitológico, como estación de paso y avituallamiento de aves migratorias.
La zona donde se asientan las salinas fue descrita como erial improductivo e incapaz de sembrado, debido a su escasa potencialidad agrológica y la instalación de salinas se vio como oportunidad de negocio y puesta en valor del espacio, en un momento donde las industrias de salazón demandaban importantes cantidades de sal para conservantes de las capturas obtenidas en el banco pesquero canario-sahariano. La solicitud para la construcción de estas salinas se realizó en los albores del siglo XIX.
Una de las más destacadas particularidades de las Salinas de Arinaga, lo constituyen los inmuebles asociados, en especial, la conocida como Casa del Obispo (al fondo en la fotografía). Esta casa solariega fue sede de veraneo del Obispo Verdugo, donde además se celebraron misas para los escasos vecinos que residían en el pago de Arinaga. Contaba por tanto con oratorio y pila de agua bendita, que al parecer en la actualidad se encuentra localizada en la Casa Betania de Agüimes casco, siendo esta la primera capilla levantada en Arinaga. Además de esta residencia, las salinas cuentan con otra vivienda conocida como la Casa de los Cuatro Picos, localizada junto al mar, en el extremo sur del conjunto. Esta edificación ha estado destinada a vivienda de los salineros que regentaban las salinas. Consta de dos espacios interiores, con cubierta de plana de pares de madera y tilla. Cada una de las dos unidades del conjunto posee un almacén para depósito y resguardo de la sal. Por su tipología, parecen ser las edificaciones más antiguas y frágiles, ya que han estado expuestas a las embestidas del mar por su localización en primera línea. Desde su construcción, las salinas se mantuvieron en activo, pasando de titulares y siendo salineros distintas familias. Tras la expropiación en los años 70 por parte del Cabildo, los salineros mantuvieron la actividad hasta esta misma zafra en condiciones precarias.
En la década de los setenta, la crisis del sector se acentúa y la producción se reorienta hacia el consumo insular, dentro del abanico de usos que tradicionalmente ha tenido la sal (conservante, condimento, industria de la piel, fábrica de piensos, etc.).